Es lo mismo creer en la promesa de alguien, a creerle a la persona que prometió algo?

 El mismo Dios que nos insta a aprender de la roca de la que fuiste sacados, el hueco de la cantera de la fuimos arrancados. Esto es más explicativo todavía cuando Pablo llama Abraham Padre de la Fe. Esto así, porque como descendiente del primogénito de Noé Sem era portador de promesa patriarcal y es considerado el padre de Israel; además del arrojo que tuvo a lo largo de su vida: saliendo a una tierra sin saber su ubicación dejando a parte de su familia.

Pero la Biblia destaca un antes y un después significativo en la vida de Abraham. Esto fue cuando le creyó a Dios. Lo interesante es que cuando la la Biblia dice que Abraham le creyó a Dios y le fue tomado por justicia (osea, fue aprobado como justo): ya Abraham había obedecido a Dios de manera arriesgada, había levantado altar a Dios, había dado diezmos al Señor y había sido bendecido por Melquisedec. Pese a todo eso Dios no le consideraba justo todavía.

Es luego de altas y bajas en su vida espiritual, lo que hoy en el mundo cristiano se llama proceso, que él llega a poner sus ojos en el Dios que le da real propósito a la vida del hombre y menor efecto los beneficios de las promesas de este, a sus ventajas. Cuando el descubrió que tenía en los cielos a un Dios que lo amaba, como dice un salmista, halló razón para que su confianza descansara plenamente en ese Dios.

Confías tu en ese Dios. Para confiar en el primero tenemos que conocerlo, convivir con su planta y su Espíritu Santo a través de Cristo, sólo así seremos tomados por justos delante de Dios!

Referencias Bíblicas :

Isaías 51.1-2

Romanos 4.11-16

Génesis 12.1-7

Génesis 14.19-20

Génesis 15.6

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