Es importante saber usar todo el fruto del Espíritu.
Es curioso que, estando Cristo en la cima de la montaña que había decidido escalar, aquí en la tierra, con un cuerpo glorificado ya, en vez de llegar impartiendo dones espirituales y hablarle a sus discípulos de su experiencia, llegado a la reunión de sus discípulos primero dijo: "Paz a ustedes", y se lo volvió a repetir después de compartirles la evidencia de su resurrección. Y es que después de una muestra de amor y obediencia, los siervos estamos llamados a buscar paz. Paz es ausencia de conflicto y complacencia con lo ya alcanzado. Es además parte del fruto del Espíritu Santo. Una actitud que define esa paz es disfrutar del fruto de lo trabajado, como lo hiciera el mismo Dios luego de la creación; tal y como lo dice también el predicador Salomón. Así, pues, he visto que no hay cosa mejor para el hombre que alegrarse en su trabajo, porque esta es su parte; porque ¿quién lo llevará para que vea lo que ha de ser después de él? Eclesiastés 3:22. La obra del señor se hace c...