"La ecuación del corazón", #2
En la reflexión anterior recordamos que la Biblia enseña que el corazón del hombre es engañoso. Por eso no podemos confiar simplemente en lo que sentimos o pensamos. El profeta lo expresó con claridad: “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?” (Jeremías 17:9). Esto nos recuerda que la vida cristiana no se sostiene solo con buenas intenciones, sino con una dependencia constante de Dios. La Escritura nos muestra que incluso grandes hombres de Dios, después de haber caminado fielmente por muchos años, llegaron a caer. El rey David, quien fue llamado un hombre conforme al corazón de Dios, terminó pecando gravemente cuando dejó de velar. Salomón, que recibió sabiduría extraordinaria, terminó desviando su corazón en su vejez. Estas historias no están en la Biblia para desanimarnos, sino para advertirnos. Por eso el temor de Jehová es tan importante. La Biblia dice: “El temor de Jehová es el principio de la sabiduría” (Proverbios 9:10). Temer a Di...