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"Conocerán la verdad, y la verdad los hará libres"

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  El conocimiento puede entenderse de varias maneras. En lo general, es todo lo que aprendemos en la vida. En la Filosofía, es la relación entre quien conoce y lo que es conocido. En la Psicología, es el resultado de procesos como pensar, recordar y comprender. Y en la Biblia, el conocimiento va más allá de saber algo: es vivir conforme a la verdad de Dios. Por eso, cuando la Biblia habla de conocimiento, no se refiere solo a información, sino a una relación viva con Dios. En Oseas 4:6 leemos: “Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento…” Este pasaje no señala ignorancia académica, sino una desconexión con Dios, un rechazo a su verdad y a su manera de vivir. El apóstol Pablo también hace una advertencia en 1 Corintios 8:1-3: “El conocimiento envanece, pero el amor edifica. Y si alguno se imagina que sabe algo, aún no sabe nada como debe saberlo. Pero si alguno ama a Dios, es conocido por él.” Aquí entendemos que el verdadero conocimiento no es orgullo, sino una relación ...

De dónde viene el mal?

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Muchas veces el ser humano se pregunta de dónde proviene el mal, especialmente cuando atraviesa momentos de dolor, enfermedad o pérdida. A simple vista parece que el sufrimiento contradice la bondad de Dios, pero la Biblia nos guía a entender que el mal no nace del corazón de Dios, sino de la corrupción del mundo y de la naturaleza caída del hombre. Aun así, el justo no está desamparado, aunque su cuerpo, que es lo que más le duele, se le deteriore o sufra. Dios sigue siendo fiel en medio de todo. La Palabra nos recuerda que Dios es bueno en esencia y en sus obras. En Santiago 1:17 está escrito: “Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación”. Esto nos deja claro que lo bueno viene de Dios, y por tanto, el mal no tiene su origen en Él. Dios no cambia, ni hoy es bueno y mañana malo; su naturaleza es perfectamente justa y llena de amor. Por otro lado, Santiago 3:11 nos da una imagen clara para discern...

De qué grupo eres tú?

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  La Biblia nos enseña una verdad que muchas veces el ser humano evita aceptar: la vida en este mundo está marcada por el sufrimiento. No porque Dios se complazca en ello, sino porque vivimos en una condición caída. Así lo expresa claramente el libro de Job: “Pero el hombre nace para la aflicción, como las chispas vuelan hacia arriba” (Job 5:7). Esta afirmación no es pesimista, sino realista; describe la experiencia común de todo ser humano. A lo largo de la Escritura se confirma esta realidad. También leemos: “El hombre nacido de mujer, corto de días, y hastiado de sinsabores” (Job 14:1). La vida es breve, frágil y muchas veces llena de dificultades. No importa la condición social, el conocimiento o las riquezas, todos enfrentan momentos de dolor, pérdida y lucha. Sin embargo, la Biblia no presenta este sufrimiento como el final de la historia, sino como una antesala. Es una preparación para algo mayor: la eternidad. El apóstol Pablo lo explica así: “Pues tengo por cierto que las ...

Dios te piensa, aún seas imperfecto.

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  La misericordia de Dios es una de las verdades más hermosas de la Biblia. Aun cuando somos incrédulos, temerosos o débiles, Él no deja de mirarnos con amor ni de trazar planes para nuestra vida. No nos escoge porque seamos perfectos, sino porque su gracia es suficiente para transformarnos. A lo largo de las Escrituras vemos cómo Dios llama a personas comunes, con dudas y fallas, y las introduce en su propósito eterno por pura misericordia. Gedeón es un ejemplo claro de esto. Cuando Dios lo llamó, estaba escondido por miedo a los enemigos, sintiéndose pequeño e incapaz. Aun así, Dios lo vio como un hombre valiente. Aunque Gedeón dudó y pidió señales, el Señor tuvo paciencia con él. Finalmente, Gedeón obedeció y, con un pequeño grupo, derrotó a los madianitas, mostrando que la victoria no dependía de su fuerza, sino del poder de Dios obrando a través de su debilidad. El apóstol Pablo también fue alcanzado por esa misma misericordia. Antes de conocer a Cristo, perseguía a la iglesia...

La fé cristiana, asidero firme!

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  La fe es una de las virtudes más esenciales en la vida cristiana, porque es el medio por el cual el hombre se relaciona con Dios. No es solo creer que Dios existe, sino confiar plenamente en lo que Él ha dicho, aun cuando no se vea con los ojos naturales. La fe sostiene al creyente en medio de la dificultad, le da dirección en la incertidumbre y le permite caminar conforme a la voluntad de Dios. Sin fe, la vida espiritual se vuelve débil y sin fruto. Desde el Antiguo Testamento hasta el Nuevo, la Escritura afirma que la fe es el fundamento de la vida justa. Como está escrito: “Mas el justo por su fe vivirá” (Habacuc 2:4). Esta verdad se reafirma también en el Nuevo Testamento, mostrando que no es un principio pasajero, sino eterno. Vivir por fe implica depender de Dios en todo, creer en sus promesas y actuar conforme a ellas, aunque las circunstancias parezcan contradecirlas. En la iglesia primitiva, la fe fue clave para que el Espíritu Santo obrara poderosamente. Los apóstoles y...

Lo que no alcanzan a ver.

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  Si yo respondiera a los que se burlaban de mí en el madero, no lo haría para defender mi poder, sino para revelar el propósito del Padre. Ustedes dicen: “bájate de la cruz y sálvate a ti mismo”, pero no comprenden que precisamente por no bajarme estoy cumpliendo la voluntad de Aquel que me envió. No es debilidad lo que ven, sino obediencia. No es derrota, sino el camino necesario para la victoria que aún no alcanzan a ver. A mis discípulos, a los que caminaron conmigo, les hablé claramente de esto. No fue en secreto ni en parábolas oscuras, sino con palabras directas: “Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho… y ser muerto, y resucitar al tercer día” (Mateo 16:21). Si ellos hubieran retenido estas palabras con firmeza, no se habrían escandalizado al verme en la cruz, ni habrían dudado cuando el dolor cubrió sus corazones. Ustedes que se burlan ahora, ignoran lo que ya había sido dicho. Piensan que salvar la vida ...

Debemos ser sinceros.

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 La psicología reconoce que las emociones surgen en lo profundo del ser humano, y la Biblia lo expresa de manera clara al señalar el corazón como la fuente de lo que sentimos y hacemos. Cuando una emoción nace en el corazón, comienza a influir en nuestros pensamientos, y si la conciencia no encuentra razones firmes para detenerla, esa emoción termina guiando la voluntad. Por eso el hombre actúa muchas veces no por convicción, sino por impulso, dejando que lo que siente gobierne sobre lo que sabe que es correcto. La Palabra de Dios lo declara así en Proverbios 4:23: “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida”. Esto nos enseña que el corazón no solo siente, sino que dirige la vida. Si no cuidamos lo que se forma dentro de nosotros, nuestras decisiones serán el reflejo de emociones desordenadas, y no de una conciencia alineada con Dios. Cuando la conciencia pierde argumentos, la voluntad se debilita. Es ahí donde el pecado encuentra espacio, porque el homb...