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"Tu sabes que yo hice mi esfuercito!"

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El ser humano tiene un deseo natural de superarse, de avanzar y de vencer los obstáculos. En cierto sentido, esa fuerza puede ser positiva, porque Dios nos creó con capacidad para esforzarnos y buscar lo mejor. Sin embargo, cuando la competitividad se convierte en una lucha por demostrar que podemos lograrlo todo por nuestras propias fuerzas, comenzamos a apartarnos del propósito de Dios. La Biblia nos recuerda que la verdadera victoria no depende solamente del esfuerzo humano. En el momento en que el pueblo de Israel estaba frente al mar y el ejército egipcio venía detrás de ellos, Dios les dio una instrucción sorprendente: “Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos” (Éxodo 14:14). En lugar de competir o luchar con sus propias fuerzas, debían aprender a confiar en que Dios actuaría. Esto nos enseña que muchas veces la competitividad humana nos empuja a actuar con ansiedad, orgullo o desesperación. Queremos resolver todo rápido, demostrar capacidad o ganar reconocimie...

"La ecuación del corazón", #2

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  En la reflexión anterior recordamos que la Biblia enseña que el corazón del hombre es engañoso. Por eso no podemos confiar simplemente en lo que sentimos o pensamos. El profeta lo expresó con claridad: “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?” (Jeremías 17:9). Esto nos recuerda que la vida cristiana no se sostiene solo con buenas intenciones, sino con una dependencia constante de Dios. La Escritura nos muestra que incluso grandes hombres de Dios, después de haber caminado fielmente por muchos años, llegaron a caer. El rey David, quien fue llamado un hombre conforme al corazón de Dios, terminó pecando gravemente cuando dejó de velar. Salomón, que recibió sabiduría extraordinaria, terminó desviando su corazón en su vejez. Estas historias no están en la Biblia para desanimarnos, sino para advertirnos. Por eso el temor de Jehová es tan importante. La Biblia dice: “El temor de Jehová es el principio de la sabiduría” (Proverbios 9:10). Temer a Di...

"La ecuación del corazón", #1

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  El corazón del ser humano es un misterio profundo. Muchas veces creemos conocernos bien, pero la Biblia nos recuerda que hay engaño dentro de nosotros mismos. En la Biblia leemos: “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?” (Jeremías 17:9). Este versículo nos advierte que el problema no siempre está afuera, sino dentro de nosotros. Por eso el creyente necesita vivir en constante vigilancia espiritual. La misma Escritura también afirma que solo Dios conoce verdaderamente lo que hay en lo profundo del ser humano. El siguiente versículo dice: “Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón” (Jeremías 17:10). Dios ve lo que nadie más ve: las verdaderas intenciones, los pensamientos ocultos y las motivaciones del alma. A veces podemos aparentar rectitud delante de los demás, pero delante de Dios todo está descubierto. Un ejemplo claro de esto lo encontramos en la historia de Ananías y Safira en Hechos 5. Ellos vendieron una propiedad...

Ejercitando los sentidos espirituales!

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  La Biblia habla de un creyente que crece, que madura y que aprende a discernir. En el Libro de Hebreos leemos que el alimento sólido es para los maduros, “para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal” (Hebreos 5:14). Un cristiano maduro no es el que más habla, sino el que ha aprendido a ejercitar sus sentidos espirituales. Es alguien que, a través de la práctica constante, ha afinado su oído para escuchar a Dios y su corazón para obedecerle. Ejercitar los sentidos espirituales implica disciplina. Así como el cuerpo necesita entrenamiento para fortalecerse, el espíritu necesita oración, Palabra y obediencia diaria. No se trata solo de conocer versículos, sino de aplicarlos. El creyente maduro aprende a distinguir lo que agrada a Dios de lo que parece bueno pero no lo es. Ese discernimiento no nace de la emoción, sino de la comunión constante con el Señor. Este pensamiento armoniza profundamente con la oración de David después de s...

Y cómo me escondo de mí?

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  La historia de José, el soñador, que encontramos en el libro de Génesis, nos muestra a un joven que fue probado en muchas áreas: traición, injusticia y tentación. Sus propios hermanos lo vendieron, y más adelante, en Egipto, fue tentado por la esposa de Potifar. Sin embargo, José decidió mantenerse firme delante de Dios. Cuando tuvo la oportunidad de pecar en secreto, prefirió huir antes que ofender al Señor. Su resistencia no fue solo física, fue espiritual. Por otro lado, el apóstol escribe en el libro de Santiago: “Resistid al diablo, y huirá de vosotros” (Santiago 4:7). Este mandato es claro y directo. No dice que dialoguemos con la tentación, ni que juguemos con ella, sino que la resistamos. Resistir implica una decisión consciente, una postura firme del corazón que se apoya en Dios. José es un ejemplo práctico de lo que Santiago enseñó siglos después. Cuando la tentación lo presionó día tras día, no se quedó negociando. No pensó en las ventajas momentáneas. Él entendía que ...

Se me olvidó que tengo tobillo!

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  El apóstol Pablo escribe en Epístola a los Filipenses 3:12: “No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús”. Estas palabras revelan una verdad profundamente humana y espiritual: la vida cristiana no es perfecta en teoría, pero si en la práctica. Cuando obramos por fe, a pesar de nuestra imperfección, somos perfeccionados en Cristo (1 Juan 3:2-3 y Efesios 2:10). Cuando contrastamos este pasaje con Génesis 3:15, encontramos el anuncio de una promesa de victoria a pesar de daño colateral: “Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar”. Allí, en el mismo escenario del fracaso humano, Dios establece el primer anuncio de redención: redención que se sobrepone al daño causado por el error cometido por Adán y Eva. Pablo, siglos después, encarna esa misma dinámica. Él sabe que la victoria en Cri...

Fungiendo como editor.

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  Fungiendo como editor. Les comparto que estoy en una nueva fase de mi emprendimiento espiritual usando IA para que aporte contenido sobre un tema Bíblico propuesto por mi, bosquejado por mi y editado por mi. Cuando respondí a un comentario (que no sabía si era para mí o no), lo hice porque soy un evangelista digital. Aunque confieso que hasta me reí porque hasta ese momento la IA y yo habíamos tenido ciertos desacuerdos en posiciones Bíblicas. Sin embargo, apesar de que yo no estaba usando la IA en todo su potencial, confieso que ahora lo estoy haciendo gracias a un curso de periodismo con IA que estoy haciendo aparte de la universidad.  Me seguiré preparando bíblicamente: asistiendo a la iglesia, escudriñando la Biblia y haciendo cursos bíblicos; para que mis reflexiones sigan siendo basadas en mi relación con Dios y totalmente bíblicas.