Qué es ley y qué es gracia?
La Biblia nos muestra desde el principio que el ser humano tiene la capacidad de decidir. En Génesis 3:6 vemos cómo la mujer observa, evalúa y finalmente actúa: “Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos… y tomó de su fruto, y comió”. Allí aparece no solo el acto del pecado, sino el proceso interno: pensamiento, deseo y decisión. Esto nos enseña que el error no comienza en las manos, sino en el corazón y la mente. A partir de esto, muchos pueden pensar que dudar o cuestionar lo que Dios ha dicho es automáticamente condenable. Sin embargo, esa idea puede llevar a extremos: una fe rígida que ignora la realidad humana, o una frustración que termina alejando a la persona de Dios. La Biblia no oculta la lucha interna del ser humano; más bien la expone para guiarnos correctamente. Un ejemplo claro lo vemos en Jesús en el huerto de Getsemaní, relatado en Mateo 26:39: “Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino ...