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"El que se va en la primera vuelta no necesita una segunda"

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  ¿Qué prefiere usted: el puente o la balsa? Hay lugares donde un río no es simplemente una corriente de agua, sino una frontera que separa a las personas de aquello que necesitan. Durante siglos, pueblos enteros han quedado divididos por ríos que deben atravesarse para llegar al trabajo, a la escuela, al mercado, a un hospital o simplemente a otro pueblo. Allí aparecen dos posibilidades: el puente, construido para establecer una conexión firme, y la balsa, que permite cruzar mediante un recorrido diferente. Ambos pueden llevar al otro lado, pero no funcionan de la misma manera. El puente representa una solución preparada para unir dos destinos que estaban separados. El que construye un puente no le dice al viajero: “Resuelve tú cómo cruzar”. Hace el trabajo de establecer un camino donde antes había un obstáculo. Después coloca señales, accesos y orientaciones para que quien necesita llegar al otro lado pueda hacerlo. El viajero solamente tiene que reconocer el camino y decidir c...

El futuro se construye trabajando en fé!

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  No es lo mismo, ni es igual! Hay una diferencia profunda entre presenciar la obra de Dios y pertenecer verdaderamente a Dios. No es lo mismo caminar cerca de Cristo que permanecer en Cristo; no es lo mismo contemplar sus milagros que creer en Él; tampoco es igual recibir los beneficios de la manifestación del poder de Dios que experimentar una transformación verdadera del corazón. Esta realidad puede observarse en Judas Iscariote, en la historia de Israel y, de acuerdo con la interpretación premilenial de Apocalipsis 20, volverá a manifestarse en aquellos que sobrevivan a la gran tribulación y entren vivos al Reino milenial de Cristo. Judas estuvo extraordinariamente cerca de Jesús. Fue uno de los doce escogidos para acompañarlo durante su ministerio terrenal. Vio enfermos ser sanados, personas poseídas por demonios ser liberadas, panes y peces multiplicados para alimentar multitudes y hasta presenció cómo Cristo ejercía autoridad sobre los fenómenos de la naturaleza. Estuvo al...

La fe y sus implicaciones.

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  La fe implica vulnerabilidad que el sabio no quiere aceptar La fe bíblica no siempre conduce al creyente por caminos seguros desde la perspectiva humana. En muchas ocasiones, creer significa abandonar la seguridad de lo conocido para entrar en un terreno donde no existen garantías visibles. Por eso, la fe implica vulnerabilidad: quien cree verdaderamente en Dios acepta que no puede controlar todas las circunstancias ni prever todos los resultados. Esta es precisamente la tensión que encontramos en la historia de la reina Ester cuando decidió presentarse ante el rey Asuero sin haber sido llamada. La declaración de Ester revela la dimensión arriesgada de aquella decisión: «Y si perezco, que perezca» (Ester 4:16). No se trata de una expresión de irresponsabilidad ni de desprecio por la vida. Ester conocía perfectamente el peligro. La ley del reino podía llevarla a la muerte por acercarse al rey sin haber sido convocada. Sin embargo, llegó el momento en que conservar su seguridad p...

La mística de c/i debe estar sujeta a la verdad de Dios!

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Cuando la mística humana sustituye la voz de Dios Dios se opone a toda mística meramente humana cuando esta comienza a ocupar el lugar que corresponde a su Palabra. La espiritualidad bíblica no consiste simplemente en pertenecer a un grupo, conservar determinadas costumbres o identificarse con una forma particular de culto. Consiste en escuchar a Dios, obedecer su Palabra y reconocer su obra allí donde Él la está realizando. Por eso, una iglesia puede tener mucha actividad religiosa y, sin embargo, necesitar escuchar la voz de Cristo que le dice: «Tengo contra ti, que has dejado tu primer amor» (Apocalipsis 2:4). El libro de Jueces constituye un ejemplo extraordinario de lo que sucede cuando un pueblo que ha recibido la Palabra de Dios decide vivir conforme a sus propios criterios. El problema de Israel no era que le faltara información acerca de Dios. Dios había hablado públicamente, había dado sus mandamientos y había manifestado repetidamente su voluntad. Sin embargo, «cada uno ha...

"Perseverando en Dios con los pensamientos"

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 Cuidando el corazón! La Biblia enseña que el mayor peligro del ser humano no siempre está fuera de él, sino dentro de su propio corazón. El profeta Jeremías declaró: “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?” (Jeremías 17:9). Cuando el corazón no permanece sujeto a Dios, puede albergar pensamientos, heridas y deseos que con el tiempo producen frutos amargos. Por eso el creyente necesita velar continuamente, pues las semillas que se siembran en el alma determinan las decisiones del mañana. Jesús explicó esta realidad en la parábola del trigo y la cizaña (Mateo 13:24-30). Un hombre sembró buena semilla en su campo, pero mientras los hombres dormían, vino el enemigo y sembró cizaña. Así también ocurre en la vida espiritual: Dios siembra verdad, fe y esperanza, pero el adversario intenta sembrar dudas, resentimientos, inconformidad y pensamientos contrarios a la voluntad divina. Si estas semillas no son identificadas y arrancadas a tiempo, puede...

La justicia de Dios expuesta

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  La justicia de Dios expuesta La parábola de los talentos, registrada en Mateo 25:14-30, presenta a un hombre que, antes de emprender un viaje, entregó sus bienes a sus siervos. A uno dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno, conforme a la capacidad de cada uno. Los dos primeros siervos trabajaron con lo recibido y lo multiplicaron; el tercero, en cambio, cavó en la tierra y escondió el talento de su señor. Cuando el dueño regresó, pidió cuentas. La parábola no solamente habla de administración y responsabilidad, sino que revela una verdad profunda acerca de la relación del ser humano con Dios: aquello que recibimos debe ser administrado con fidelidad y nuestra respuesta ante Dios revela lo que verdaderamente hay en nuestro corazón. Para comprender la magnitud de lo que recibió el tercer siervo es necesario detenerse en el valor de un talento. En tiempos de Jesús, el salario de un trabajador común se relacionaba con un denario diario. Jesús mismo lo deja ver en la parábola de ...

Y tú, hiciste ya tú agosto?

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  Hacer nuestro agosto en la presencia de Dios Hay expresiones populares que, aunque nacieron en circunstancias muy diferentes a las nuestras, pueden ayudarnos a comprender verdades profundas. Una de ellas es «hacer su agosto», una frase de origen español que tradicionalmente se relaciona con la época de la cosecha. Para el agricultor, agosto podía representar el momento de recoger aquello por lo que había trabajado durante meses. Había preparado la tierra, sembrado, cuidado sus cultivos y esperado pacientemente. Cuando finalmente llegaba la cosecha, podía decirse que había «hecho su agosto»: había llegado el momento de disfrutar el fruto de tanto esfuerzo. Con el tiempo, la expresión también pasó al mundo del comercio. Quien «hacía su agosto» era quien encontraba una ocasión especialmente favorable para obtener buenas ganancias. Detrás de ese resultado, sin embargo, normalmente había inversión, trabajo, sacrificios y paciencia. El agricultor había invertido en semillas, herramie...