"David y la soberanía de Dios"
La Soberanía de Dios La Biblia es clara cuando habla de la soberanía de Dios. Sin embargo, esta soberanía está muy lejos de ser anárquica, aunque al hombre le parezca un despropósito, un desorden o una injusticia. Dios no actúa por capricho, ni necesita justificar sus decisiones ante el hombre para demostrar que es justo. Sus principios nos dan testimonio de su carácter: es «tardo para la ira, y grande en misericordia» (Salmo 103:8), y honra a quienes le honran (1 Samuel 2:30). Por eso, cuando Dios nos recuerda que Él es el primero, también nos está enseñando que sus caminos y sus pensamientos están por encima de los nuestros. Como declara Isaías 55:8-9: «Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová». El problema no está necesariamente en lo que Dios hace, sino en nuestra dificultad para comprender por qué lo hace. Dios nos recuerda su soberanía de diferentes maneras. A veces, escoge para una determinada labor a alguien que ...