El que conquista el corazón de Dios
Dios es insondable, soberano y justo. Nadie puede comprender plenamente sus caminos, ni manipular su voluntad. La Escritura enseña que Él no actúa por apariencias ni por favoritismos humanos, sino por la verdad del corazón. En 1 Samuel 16:7 está escrito: “Porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón”. Esto rompe la idea de que el reconocimiento de Dios viene sin mérito o sin proceso. Él ve lo profundo, lo que se forma en secreto, lo que resiste la prueba. Muchos desean el favor de Dios, pero pocos entienden que ese favor no es un aplauso instantáneo, sino el resultado de una vida probada. No se trata de títulos, emociones o momentos espirituales pasajeros. Dios forma el carácter antes de entregar la responsabilidad. En Proverbios 17:3 se afirma: “El crisol para la plata, y la hornaza para el oro; pero Jehová prueba los corazones”. El reconocimiento divino no es superficial; es el fruto de una fideli...