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Las piedras clamarian!

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  ¡Que deje de pregonar mi humildad hacia Cristo! Hay una forma de humildad que honra a Dios, pero también existe una falsa humildad que, aunque parece espiritual, puede terminar contradiciendo aquello mismo que Dios quiere hacer en nosotros. Cuando una persona se presenta delante de Cristo y reconoce su miseria, su pobreza espiritual, su incapacidad y la condición caída de su naturaleza, está dando un paso verdadero de humildad. Sin embargo, precisamente después de ese reconocimiento puede aparecer otra voz en el interior: una voz que pretende convertir la conciencia de nuestra debilidad en una condena permanente contra nosotros mismos. Entonces surgen pensamientos como: “La gloria no es de Dios si reconoces lo que Él ha hecho en ti”, o “estás rechazando la recompensa de Dios y buscando la de los hombres”. Pero esto está lejos de representar toda la enseñanza bíblica. La humildad cristiana no consiste en esconder eternamente aquello que Dios ha hecho, sino en permitir que aquello...

Orando sin cesar venceremos!

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  Comparte tu vida con Dios Desde el principio de la historia bíblica podemos observar que Dios quiso compartir su vida con el ser humano. La creación del hombre no aparece como un acto mediante el cual Dios simplemente produjo una criatura para dejarla existir por sí misma, sino como el comienzo de una relación. En Génesis 2 vemos a Dios colocando al hombre en el huerto de Edén, dándole una tarea, estableciendo límites y permitiéndole disfrutar de todo lo que había creado. Dios hablaba con el hombre y le daba instrucciones para que pudiera vivir correctamente. Esto nos permite comprender que, desde el principio, el propósito de Dios no era mantener al ser humano distante de Él, sino caminar con él y enseñarle a vivir. El pecado cambió aquella relación, pero no cambió el deseo de Dios de acercarse al ser humano. Cuando Adán y Eva pecaron, se escondieron de la presencia de Dios. Sin embargo, Dios fue quien tomó la iniciativa de buscarlos. Génesis 3:9 dice: “Mas Jehová Dios llamó a...

Vamos a gozar la vida!

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  El valor de la vida humana según la Biblia La Biblia presenta la vida humana como algo de gran valor porque el hombre no es simplemente un ser vivo entre los demás seres de la creación. Su valor está relacionado con el hecho de haber sido creado a imagen de Dios. Génesis 1:27 declara: “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó”. La dignidad humana, por tanto, no depende de la posición social, de las capacidades intelectuales, de la riqueza, de la edad o de la utilidad que una persona pueda tener para los demás. Existe una razón anterior a todas esas condiciones: el ser humano lleva en sí la imagen de su Creador. Esta realidad explica por qué, después del diluvio, Dios establece una defensa particular de la vida humana. Génesis 9:6 dice: “El que derramare sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada; porque a imagen de Dios es hecho el hombre”. El texto es significativo porque Dios no fundamenta la protección de la vida únic...

Cuál es la diferencia entre sabiduría y verdad!

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  Tener la verdad no significa ser sabio, ni ser sabio significa tener la verdad. Tener la verdad y ser sabio son dos cosas relacionadas, pero no son exactamente lo mismo. La Biblia presenta la verdad como aquello que corresponde a Dios, a su carácter, a su Palabra y a la realidad que Él ha establecido. Jesús mismo dijo: «Yo soy el camino, y la verdad, y la vida» (Juan 14:6). También oró al Padre diciendo: «Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad» (Juan 17:17). Por tanto, desde la perspectiva bíblica, la verdad no es simplemente una opinión correcta ni una conclusión intelectual: la verdad tiene su origen en Dios y se manifiesta en su Palabra y en Cristo. Pero conocer la verdad no significa necesariamente saber vivir conforme a ella. Ahí aparece la sabiduría. La sabiduría bíblica puede entenderse como la capacidad de vivir la verdad correctamente, discernir cómo aplicarla y proteger los beneficios que produce obedecerla . Por eso Proverbios dice: «El principio de la sab...

"Comamos y bebamos, que mañana moriremos"

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  ¿Continúa la existencia del alma humana después de la muerte? La pregunta de si el alma humana continúa existiendo después de la muerte puede parecer extraña, especialmente porque la Biblia habla muchas veces de la muerte como un sueño, del cuerpo que vuelve al polvo y de la futura resurrección. Sin embargo, cuando se observa el conjunto de las Escrituras aparece una distinción importante: la muerte física no parece significar la desaparición absoluta de la persona. La Biblia presenta al ser humano como alguien cuya existencia continúa delante de Dios, aun cuando su cuerpo haya muerto, y cuya esperanza definitiva será la resurrección. Esta cuestión adquiere una profundidad particular cuando contemplamos a Jesucristo en Getsemaní. Él había celebrado la Pascua con sus discípulos y, después de aquella cena, entró en el huerto sabiendo perfectamente lo que se aproximaba. No era simplemente que conociera que iba a morir. Como hombre, tenía delante de sí el sufrimiento, el abandono, ...

El final habla mejor que cualquier parte de la historia!

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  ¿Fue glorificado Dios en la convicción de Job? La historia de Job comienza con una pregunta que sigue siendo difícil para el ser humano: ¿puede alguien permanecer fiel a Dios cuando todo aquello que sostiene su vida parece desaparecer? Job era un hombre íntegro, temeroso de Dios y apartado del mal. Sin embargo, en poco tiempo perdió sus bienes, sus hijos y finalmente su salud. Lo más interesante de su historia no es solamente lo que perdió, sino que, en medio de aquellas pérdidas, mantuvo una convicción que parecía equivocada ante los ojos de quienes lo rodeaban. Su mujer, sus amigos y hasta sus propias circunstancias parecían decirle que debía abandonar aquella posición. Su esposa fue la primera en confrontar su convicción. Al verlo sufrir, le dijo: “¿Aún retienes tu integridad? Maldice a Dios, y muérete” (Job 2:9). Desde una perspectiva humana, su consejo parecía comprensible: si Dios ya no estaba evitando el sufrimiento, ¿qué sentido tenía continuar confiando? Pero Job respo...

"El que se va en la primera vuelta no necesita una segunda"

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  ¿Qué prefiere usted: el puente o la balsa? Hay lugares donde un río no es simplemente una corriente de agua, sino una frontera que separa a las personas de aquello que necesitan. Durante siglos, pueblos enteros han quedado divididos por ríos que deben atravesarse para llegar al trabajo, a la escuela, al mercado, a un hospital o simplemente a otro pueblo. Allí aparecen dos posibilidades: el puente, construido para establecer una conexión firme, y la balsa, que permite cruzar mediante un recorrido diferente. Ambos pueden llevar al otro lado, pero no funcionan de la misma manera. El puente representa una solución preparada para unir dos destinos que estaban separados. El que construye un puente no le dice al viajero: “Resuelve tú cómo cruzar”. Hace el trabajo de establecer un camino donde antes había un obstáculo. Después coloca señales, accesos y orientaciones para que quien necesita llegar al otro lado pueda hacerlo. El viajero solamente tiene que reconocer el camino y decidir c...