El que espera lo mucho, espera lo poco!
Muchos piensan que tomar decisiones radicales temprano en la vida puede llevar al fracaso. Existe incluso un refrán que dice que “la desesperación es parte del fracaso”. Y aunque estas ideas parecen tener algo de lógica, no siempre son ciertas. Hay decisiones que mientras más temprano se toman, más sabias resultan ser. Especialmente cuando se trata de la vida espiritual. El ser humano normalmente quiere tiempo. Tiempo para cumplir sueños, metas personales, deseos y proyectos. Muchos jóvenes escuchan frases como: “Eres joven, vive tu vida”, “todavía tienes tiempo”, o “más adelante te acercas a Dios”. A simple vista suena razonable. Yo mismo llegué a pensar así, aun siendo cristiano. En ocasiones me refugiaba en ideas personales porque quería espacio para cumplir mis ilusiones antes de entregarme completamente al Señor. Sin embargo, entendí algo importante: si realmente quería seguir a Cristo, debía aceptar que mis planes no siempre coinciden con los planes de Dios. La Biblia enseñ...