Ejercitando los sentidos espirituales!
La Biblia habla de un creyente que crece, que madura y que aprende a discernir. En el Libro de Hebreos leemos que el alimento sólido es para los maduros, “para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal” (Hebreos 5:14). Un cristiano maduro no es el que más habla, sino el que ha aprendido a ejercitar sus sentidos espirituales. Es alguien que, a través de la práctica constante, ha afinado su oído para escuchar a Dios y su corazón para obedecerle. Ejercitar los sentidos espirituales implica disciplina. Así como el cuerpo necesita entrenamiento para fortalecerse, el espíritu necesita oración, Palabra y obediencia diaria. No se trata solo de conocer versículos, sino de aplicarlos. El creyente maduro aprende a distinguir lo que agrada a Dios de lo que parece bueno pero no lo es. Ese discernimiento no nace de la emoción, sino de la comunión constante con el Señor. Este pensamiento armoniza profundamente con la oración de David después de s...