Qué te detiene?
La Biblia enseña que dentro del ser humano hay una lucha constante. En Romanos 7, el apóstol Pablo describe esa realidad con honestidad: “Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago” (Romanos 7:19). Esta es la naturaleza pecaminosa, una inclinación interna que nos arrastra lejos de la voluntad de Dios aun cuando deseamos obedecerle. No se trata solo de actos externos, sino de una condición del corazón que necesita redención. Esta verdad no es solo una doctrina, también se ve reflejada en hombres de fe. Pedro, uno de los discípulos más cercanos a Jesús, tuvo momentos de gran revelación espiritual, pero también de debilidad. Él mismo afirmó con convicción que nunca negaría al Señor, pero terminó fallando. Jesús le había advertido: “Antes que cante el gallo, me negarás tres veces” (Mateo 26:34), y así ocurrió. Sin embargo, su caída no fue el final, sino parte de su proceso. Pedro tuvo que ser tratado en su corazón. Su confianza en sí mismo fue confrontada,...