El favoritismo en Dios.
El favoritismo en Dios es un tema que merece ser tratado con cuidado, porque muchas personas han tropezado al pensar que Dios tiene favoritos entre los hombres. Cuando leemos las Escrituras, descubrimos que Dios no actúa por favoritismo, sino conforme a sus propósitos y a la disposición de cada persona para obedecerle. Uno de los primeros casos donde este tema aparece es el de Caín y Abel en Génesis 4. Cuando Dios aceptó la ofrenda de Abel y rechazó la de Caín, este último no respondió con humildad ni examinó su corazón. En lugar de eso, permitió que el enojo y los celos crecieran hasta convertirse en odio y asesinato. Caín interpretó la situación como favoritismo, cuando en realidad Dios estaba llamándolo al arrepentimiento y a hacer lo correcto. Dios mismo le dijo: «Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido?» (Génesis 4:7). La mayor evidencia de que Dios no tiene hijos favoritos, sino personas útiles para sus propósitos, la encontramos en Jesucristo. Aunque era el Hijo unigénito...