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"La esperanza que no defrauda"

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Cuando Dios nos advierte sobre algo o establece límites, no lo hace porque haya perdido el control de la situación, sino porque conoce perfectamente el corazón humano y las consecuencias de nuestras decisiones. Desde el principio vemos esta realidad en el huerto del Edén, cuando Dios ordenó a Adán: "Mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás." (Génesis 2:17) De igual manera ocurrió cuando Israel pidió tener un rey. Dios sabía los problemas que aquello podía traer, pero también permitió que el pueblo ejerciera su voluntad. A través de esa historia surgiría posteriormente la casa de David, una dinastía que preservaría en Judá el conocimiento del Dios verdadero y prepararía el camino para la venida del Mesías. David fue un hombre con características espirituales admirables. No era perfecto, pero sí temeroso de Dios. Era adorador, tenía un corazón decidido y era leal con quienes le mostraban lealtad. Sin emb...

Cerrando ciclos!

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   El Salmo 90:12 nos lleva a reflexionar sobre algo muy importante: “Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría.” A simple vista podría parecer una petición sencilla, incluso curiosa. Sin embargo, encierra una llave capaz de evitarnos mucho sufrimiento y pérdida de tiempo. Muchas veces vamos por la vida sabiendo lo básico, pero sin profundizar. Reaccionamos, pero no analizamos. Atendemos, pero no escuchamos. Vivimos cambiando de modo según las circunstancias, como un teléfono que adapta su funcionamiento a cada situación. Con el tiempo aprendemos que todo lo que se hace debajo del cielo tiene su tiempo, como enseña Eclesiastés 3. Entendemos que cada momento demanda una actitud diferente. Hay tiempo de callar y tiempo de hablar; tiempo de sembrar y tiempo de cosechar; tiempo de llorar y tiempo de reír. Pero la sabiduría no consiste solamente en cambiar de actitud según la escena. También consiste en identificar quién es el principal f...

Buscas al hombre perfecto?

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  El hombre perfecto sí existe, pero no según los estándares humanos. Muchas personas buscan un hombre valeroso, amoroso, sacrificado, responsable, protector, sabio y fiel. Algunas llegan a pensar que un hombre así no existe. Sin embargo, la Biblia presenta a uno que reúne todas esas cualidades y las lleva a la perfección: Jesucristo. Cuando el profeta Isaías anunció su venida, dijo: "Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz." (Isaías 9:6) Jesús es el esposo perfecto porque ama de una manera que ningún ser humano puede igualar. No ama solamente cuando recibe amor, sino que ama incluso cuando es rechazado. Su amor fue demostrado en la cruz, donde entregó su vida por aquellos que se habían alejado de Dios. La Biblia dice: "Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros." (Romanos 5:8) ...

El favoritismo en Dios.

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  El favoritismo en Dios es un tema que merece ser tratado con cuidado, porque muchas personas han tropezado al pensar que Dios tiene favoritos entre los hombres. Cuando leemos las Escrituras, descubrimos que Dios no actúa por favoritismo, sino conforme a sus propósitos y a la disposición de cada persona para obedecerle. Uno de los primeros casos donde este tema aparece es el de Caín y Abel en Génesis 4. Cuando Dios aceptó la ofrenda de Abel y rechazó la de Caín, este último no respondió con humildad ni examinó su corazón. En lugar de eso, permitió que el enojo y los celos crecieran hasta convertirse en odio y asesinato. Caín interpretó la situación como favoritismo, cuando en realidad Dios estaba llamándolo al arrepentimiento y a hacer lo correcto. Dios mismo le dijo: «Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido?» (Génesis 4:7). La mayor evidencia de que Dios no tiene hijos favoritos, sino personas útiles para sus propósitos, la encontramos en Jesucristo. Aunque era el Hijo unigénito...

Los sellos!

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  Los sellos y su relación con Dios. De manera sorprendente, muchas personas sienten el deseo de llevar una marca visible que las identifique. Para algunos, un tatuaje representa una historia, una convicción o una parte importante de su identidad. He conversado con familiares que han tomado esa decisión y, en gran medida, así me lo han explicado. En algunas ocasiones también he sentido la necesidad de llevar algo que me recuerde quién soy o aquello que considero importante. Una pulsera, por ejemplo, puede cumplir esa función. Sin embargo, mientras reflexionaba sobre este tema, vino a mi mente una verdad más profunda: la marca más grande que puede llevar una persona no es una que se vea en la piel, sino la presencia de Dios en su vida. A lo largo de la Biblia, Dios ha utilizado señales y sellos para identificar a su pueblo. En el Antiguo Testamento, la circuncisión era una señal del pacto entre Dios y Abraham (Génesis 17:10-11). Asimismo, el sábado fue dado como una señal entre D...

El que busca, haya!

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  En el tiempo de Jesús existían diversos grupos religiosos: fariseos, saduceos, esenios, zelotes y otros. Cada uno tenía una manera particular de entender las Escrituras y de relacionarse con Dios. Algunos enfatizaban la obediencia a la Ley, otros el culto del Templo, otros la pureza espiritual o la esperanza de la liberación de Israel. Sin embargo, Jesús no llamó a sus discípulos a seguir ciegamente a ninguno de esos grupos, sino a seguirle a Él. Por eso resulta tan interesante lo que dijo acerca de los fariseos: "Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; mas no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y no hacen." (Mateo 23:3) Con estas palabras, Jesús enseñó que la verdad no debe rechazarse simplemente porque quien la transmite sea imperfecto. Aun entre personas que cometen errores, puede haber enseñanzas valiosas que conduzcan a Dios. El creyente debe aprender a discernir, reteniendo lo bueno y rechazando aquello que contradice el carácter de ...

Espíritu y Vida!

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 La oración efectiva no necesariamente está ligada a las circunstancias subjetivas del momento. Sinó que opera sobre la estructura de nuestra realidad espiritual. Según 1 de Corintios 3:11, Cristo es el fundamento de la Iglesia. Una Iglesia adulta y lista para producir ha sido alimentada con los nutrientes necesarios de la palabra de Dios para crecer y fundamentarse en Dios. También comparte su fé con otros congregandose y visitando la iglesia. Y tiene una vida de oración basada en liberación y sanidad interior. Una Iglesia así, que puede compararse con David al tiempo de fallarle a Dios con Betsabé, es una iglesia que sabe que su perdón no depende de agarrar al profeta que lo reprendió y decirle que orara por el a Dios. No! Esa iglesia va a pedir que un espíritu obediente le sostenga porque la carne para nada aprovecha, pero el espíritu da vida: Juan 6:63. Lo de sentirte sólo y desamparado es propio del que no ha nacido de nuevo, del que no ha crucificado la carne, no tiene comuni...