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Manifestaciones de la identidad de Dios!

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Un tema a tratar para el bien de nuestro destino eterno es la eternidad. Dios es eterno y puso eternidad en nuestro corazón, según Eclesiastés: Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin. Eclesiastés 3:11. Algunos grupos religiosos usan otras palabras del mismo Eclesiastés para sostener que el hombre no sufrirá eternamente por su desvío. Es decir que será aniquilado para siempre, porque cuando el hombre muere el espíritu va a Dios que lo dió (Eclesiastés 12:7) Sin embargo, cabe la pregunta, de qué lo vino a salvar el Señor entonces, pues no vino a salvar un cuerpo que se convertiría en polvo luego, y su espíritu le pertenece? La verdad es que Dios vino a salvar al hombre de sus pecados, Mateo 1:21, y del castigo eterno como consecuencia de hacer caso del príncipe de los angeles caídos, según Mateo 25:41. La pregunta sería, si habrá aniquilacionismo, por q...

La importancia de ser enviado!

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  La vida de Cristo nos enseña que los asuntos de Dios deben ser tomados con seriedad, orden y compromiso. Aunque a algunos les pueda parecer extraño llamar “negocio” a lo relacionado con el reino de Dios, fue el mismo Jesús quien usó esa expresión cuando tenía apenas doce años. En La Biblia, después de que María y José lo buscaron angustiosamente, Él respondió: “¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?”, Lucas 2:49. Con esas palabras, Cristo mostraba que la obra de Dios no era algo improvisado, sino un asunto importante que requiere dedicación, responsabilidad y propósito. Es interesante notar que Jesús dijo estas palabras siendo todavía un niño, pero no comenzó oficialmente su ministerio hasta alrededor de los treinta años, como registra La Biblia. Esto nos deja una gran enseñanza acerca de la preparación y del tiempo de Dios. Cristo pasó años creciendo, aprendiendo y esperando el momento correcto para manifestarse públicamente. Vivimos en tiempos dond...

Dios tiene la última palabra!

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  En un mundo en el que la última palabra humana para mortalidad es en paz descanse: hay un mensaje que se ha hecho sentir. Con manifestaciones de poder sobre la muerte, el único límite sobre el que el hombre desfallece. Muerte significa separación del alma y el cuerpo, y es la consecuencia de la desobediencia del hombre y la mujer al simple mandamiento de Dios "No coman del árbol del Conocimiento Bien y del Mal, pues el día que de el comieres ciertamente morirás": Génesis 2:16. Pero, cuando Dios castiga al hombre por dejarse engañar del diablo a través de la serpiente le expresa de inmediato el plan de contingencia que había por si esto pasaba: Génesis 3:15. Un plan tan sencillo como sencilla fue la forma en que cayeron y perdieron lo más relevante: Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Juan 3:16. Es sencillo! si te gusta vivir 57 años, como muchos, has como que el eva...

La respuesta!

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  Las historias que más nos atrapan siempre tienen un problema fuerte en el centro. Sin conflicto no hay desarrollo, ni transformación, ni gloria al final. Pensar que la historia bíblica es diferente es un error: desde el principio, la Biblia presenta al ser humano enfrentando situaciones imposibles, caídas profundas y momentos de gran tensión. Pero ahí es donde Dios se revela con mayor claridad. Dios no evita los problemas; muchas veces los permite o los usa como escenario para manifestar quién es Él. La Escritura lo presenta como Todopoderoso, alguien que no se intimida ante ninguna situación. Como dice Jeremías 32:27: “He aquí que yo soy Jehová, Dios de toda carne; ¿habrá algo que sea difícil para mí?”. Esta verdad cambia la manera en que vemos nuestras dificultades. Cuando entendemos que Dios es omnipotente, comenzamos a ver los problemas no solo como obstáculos, sino como oportunidades para que su poder se haga visible. Lo que para nosotros es imposible, para Dios es el terr...

Qué es ley y qué es gracia?

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  La Biblia nos muestra desde el principio que el ser humano tiene la capacidad de decidir. En Génesis 3:6 vemos cómo la mujer observa, evalúa y finalmente actúa: “Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos… y tomó de su fruto, y comió”. Allí aparece no solo el acto del pecado, sino el proceso interno: pensamiento, deseo y decisión. Esto nos enseña que el error no comienza en las manos, sino en el corazón y la mente. A partir de esto, muchos pueden pensar que dudar o cuestionar lo que Dios ha dicho es automáticamente condenable. Sin embargo, esa idea puede llevar a extremos: una fe rígida que ignora la realidad humana, o una frustración que termina alejando a la persona de Dios. La Biblia no oculta la lucha interna del ser humano; más bien la expone para guiarnos correctamente. Un ejemplo claro lo vemos en Jesús en el huerto de Getsemaní, relatado en Mateo 26:39: “Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino ...

No fue ni el huevo, ni la gallina; primero fue la luz Génesis 1:3-4.

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  Cristo dejó claro que Él es la luz del mundo, la luz que alumbra a todos los hombres. Así lo vemos en Juan 12:46 y Juan 1:4-5. Esta luz no es como la del sol que ilumina lo visible, sino una luz más profunda: la que permite al ser humano comprender su realidad, discernir el bien y el mal, y reconocer la verdad de Dios en su interior. Sin embargo, surge una pregunta importante: ¿todos los hombres viven realmente alumbrados por esa luz? La Escritura muestra que, aunque la luz ha venido al mundo, el hombre, al pecar, se desvía. Su conciencia, que fue diseñada para responder a la verdad, se ve afectada y da lugar a la concupiscencia, Santiago 1:14-15. Así, el hombre comienza a errar el blanco, alejándose de Dios y viviendo en una condición de pecado. El pecado no es solo una acción, sino una condicion interna que inclina al hombre lejos de la verdad. Como dice la Palabra, el pecado es infracción de la ley, y quien practica el pecado se aleja del propósito de Dios. Pero en medio de ...

Jesús: haz oído hablar de El o le conoces!

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  En Juan 4 se nos presenta la conversación entre Jesús y la mujer samaritana, un encuentro que revela mucho más que un simple diálogo. Ella no era una mujer sin conocimiento; tenía información sobre la adoración, sabía de la esperanza del Mesías y entendía las diferencias religiosas entre judíos y samaritanos. Aun así, su vida mostraba que la información no basta para transformar el corazón. “Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar” (Juan 4:20). También había en ella advertencia. Su historia personal hablaba por sí sola: relaciones rotas, decisiones equivocadas y una vida que probablemente la mantenía al margen de la sociedad. Cuando Jesús le dice: “Porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido” (Juan 4:18), no lo hace para humillarla, sino para confrontar la verdad que ella ya conocía en lo profundo. Sin embargo, en medio de esa condición, había un corazón ávido de libertad. Ella no rechaz...