Pueden dos políticos andar juntos sin estar de acuerdo?
Dios creó al ser humano con libre albedrío, es decir, con la capacidad de elegir. No somos obligados a amarle ni a obedecerle; Él nos da la oportunidad de decidir. Pero esa libertad también implica responsabilidad, porque cada decisión nos acerca o nos aleja de Su voluntad. Por eso, la vida espiritual no se trata solo de creer en Dios, sino de ponerse de acuerdo con Él. Muchas veces el hombre quiere caminar con Dios, pero sin renunciar a sus propios planes. Ahí es donde surgen los conflictos. Dios tiene principios firmes, una manera justa de gobernar la vida, y cuando el hombre insiste en seguir su propio camino, entra en desacuerdo con las “políticas” divinas. No es Dios quien falla, sino el hombre que decide caminar en otra dirección. Jesucristo enseñó claramente el costo de seguirle en Evangelio de Lucas 14:25-33. Él dijo que quien quiera ser su discípulo debe negarse a sí mismo y poner a Dios por encima de todo. Una de esas palabras dice:“Así, pues, cualquiera de vosotros que...