El cuello de botella no es eterno!
Por años yo viví pensando que la tentación era el final de mi batalla contra el pecado. Esclavo era del deseo aunque mis principios cristianos, quizás también mi personalidad, me guardaba de involucrar a otra persona en lo que yo sabía no tenía asidero legal delante de Dios. Desde chico fuí expuesto a esto, mas no se dobló mi corazón (gloria a Dios). Y esto me costó, incluso, pasar ciertos límites de los cuales me he arrepentido. Algo que fortalecía mis límites era el libertinaje en que caían los que daban lugar a esos bajos deseos que menciona la Biblia. Y es qué el tentador (el diablo y Satanás) no tiene buenas intenciones; aunque tu carné quiera acomodarse en sus ofertas. El quiere: robarnos el libre albedrío, esclavizarnos y destruirnos. El vivo ejemplo de esto es Caín. El fue el primogénito de Adán y Eva. Tal vez vivió la frustración de sus padres de ser echados del Eden y de la presencia de Dios más que Abel. Dios le dice "por qué se ensañó tu corazón". De seguro que...