El cuello de botella no es eterno!

 


Por años yo viví pensando que la tentación era el final de mi batalla contra el pecado. Esclavo era del deseo aunque mis principios cristianos, quizás también mi personalidad, me guardaba de involucrar a otra persona en lo que yo sabía no tenía asidero legal delante de Dios.

Desde chico fuí expuesto a esto, mas no se dobló mi corazón (gloria a Dios). Y esto me costó, incluso, pasar ciertos límites de los cuales me he arrepentido. 

Algo que fortalecía mis límites era el libertinaje en que caían los que daban lugar a esos bajos deseos que menciona la Biblia. Y es qué el tentador (el diablo y Satanás) no tiene buenas intenciones; aunque tu carné quiera acomodarse en sus ofertas. El quiere: robarnos el libre albedrío, esclavizarnos y destruirnos.

El vivo ejemplo de esto es Caín. El fue el primogénito de Adán y Eva. Tal vez vivió la frustración de sus padres de ser echados del Eden y de la presencia de Dios más que Abel. Dios le dice "por qué se ensañó tu corazón". De seguro que su mezquindad al ofrendarle al que le había dado padres, tierra y, semilla para sembrarla, se debía a un resentimiento que había ido creciendo en él a través de los años.

Dios finalmente le dice: que por su condición, el pecado está a la puerta, pero que apesar de eso el puede dominar el pecado. Y es que tenía a su abuelo Dios para sanar las heridas del pasado. Quizas sus padres desquitaron su frustración con él y su corazón se apoco alejándose de las promesas que Dios tenía para el. Pero en ese momento Dios le estaba hablando!

Abel pudo ser un niño menos agobiado por el pecado de sus padres. Lo cual pudo haber favorecido su actitud ante Dios. Ya Adán y Eva habían tenido un hijo y el tiempo había pasado, las penas se van olvidando y la frustración es menor.

No todos tenemos la misma historia pero, como agua de una misma botella todos pasamos en algún momento por un cuello de botella, unos toman su estrechez de manera positiva y cuando entran en la botella se acomodan al llegar al centro, otros se sufren con la estrechez desde el principio y luego hacen de la estrechez su estilo de vida aunque estén en posibilidad de expandirse: el que no cayó en pecado al principio, y se aferró a Dios, puede caer al final; y el que cayó en pecado y no se aferró a Dios al principio puede levantarse al final. Todo depende de nosotros, porque en esta vida pasajera, el pecado siempre está a la puerta. 

Entonces Jehová dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu semblante? Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él.

Génesis 4:6-7


Comentarios

Entradas más populares de este blog

Cuál es el secreto de la incorruptibilidad?

Paternidad de Isaac y Rebeca

Motivate!