Los oídos y los ojos.
Esto nos lo afirma este verso de la Biblia: Ve a este pueblo, y diles: De oído oiréis, y no entenderéis; Y viendo veréis, y no percibiréis; Hechos 28:26. Y Cristo también nos afirma que los ojos son la lámpara del cuerpo, que si nuestros ojos son buenos, todo nuestro cuerpo tendrá luz; si es malo, andaremos en oscuridad (hablando del corazón y la relación de lo que miramos con lo que deseamos, Mateo 6.22-23).
Cómo bien nos ilustran esos versículos: con los oídos entendemos y con los ojos percibimos. En cuanto al oído la Biblia dice hablando de la palabra hablada que examinemos todo (se examina con el entendimiento) y retened lo bueno (1 Tesalonicenses 5.21).
Aunque los dos sentidos influyen en tu salvación, y te muestran la verdad, no se trata de darle rienda suelta a estos: Todas las cosas son fatigosas más de lo que el hombre puede expresar; nunca se sacia el ojo de ver, ni el oído de oír. Eclesiastés 1:8.
Puede ser que por no ver un por, tu camino a encontrar la verdad de la vida sea menos complicado, ya que algunos somos orgullosos, porque oímos un poco nos creemos los más entendidos y buscando lo que nuestro corazón sin Dios nos pide,no damos cabida al Espíritu Santo en nuestra vida aunque nos estemos muriendo.
Estos pierden lo más importante, por lo menos importante, ya que lo importante es tener tesoros en el cielo y no vivir acomplejados y complicados en esta vida (que es una preparación para la eterna). No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. Mateo 6:19-21.
Porque si Dios mostró a Salomón que, ni su sabiduría, ni sus riquezas, le quitarían el fastidio de la vida: sin un corazón anclado a una verdad mansa y humilde (la esperanza en el mesías prometido), y nosotros no aprendemos de la sabiduría bíblica, sería un desperdicio seguir hablando de la misma.
Bendiciones, amigos y hermanos: Jehová te bendiga, y te guarde; Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz. Números 6:24-26.

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