Para que no me cause dolor!
En la Biblia tenemos la breve historia de Jabes. Una historia condensada que en medio de genealogías es mencionada por el autor. Y Jabes fue más ilustre que sus hermanos, al cual su madre llamó Jabes, diciendo: Por cuanto lo di a luz en dolor. E invocó Jabes al Dios de Israel, diciendo: ¡Oh, si me dieras bendición, y ensancharas mi territorio, y si tu mano estuviera conmigo, y me libraras de mal, para que no me dañe! Y le otorgó Dios lo que pidió. 1 Crónicas 4:9-10.
Si analizamos la petición a Dios de Jabes, y el contexto de esta encontraremos la palabra común daño o dolor. Esta temática lo venía persiguiendo desde su nacimiento, como a todo el nace en esta tierra incluyendo a Cristo (Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. Isaías 53:3) y como el dijera a sus discípulos: Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo. Juan 16:33.
Ahora, yo me pregunto si luego de esa oración Jabes andaba teniendo cuidado en con quién se relacionaba o vivía confiado en el Dios al que le hizo la petición. La verdad es que debemos saber en quien ponemos nuestra confianza, sin embargo Cristo se fue traicionado y estaba dentro de los planes de Dios.
Eso no quita que la petición de Jabes estuviera demás, más bien el quería estar seguro que todo lo que le pasara estuviera dentro del propósito de Dios para el. Al cual el se había ligado de manera tal: que renunció a su nombre para hacer esa petición. Por ejemplo la Biblia dice que los que confían en Dios no serán avergonzados, sin embargo Cristo fue burlado y escupido públicamente, así como muchos apóstoles y profetas que sufrieron por cumplir el propósito de Dios. Se equivocó la palabra de Dios ahí?
La verdad a esto la encontramos en las palabras de Cristo a sus discípulos: Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno. Mateo 10:28, lo cual quiere decir que la muerte física, como verguenza mayor del ser humano, no es la vergüenza o el dolor que debe importarnos. Lo que debe importarnos es que el propósito de Dios sea nuestro norte para que el sea agradado por lo que hacemos y nos libre de la vergüenza eterna: la cual genera muchas vergüenzas y malos ratos en el mundo actual por no someternos al Dios de toda consolación y exaltación.
Bendiciones.

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