Ven que el agua está buena!
Y no habló necesariamente de Dios, sino del que ve las circunstancias desde afuera, como lo voy a hacer yo explicándole las consecuencias de confiarte en el sistema equivocado.
Lo primero es que cuando una persona ha oído todas las opiniones y escoge una, como adulto, es muy improbable que cambie a menos que su fundamento lo haga reflexionar por algún cambio en el objeto de su confianza.
Dios dice que: Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento. Isaías 64:6. El sistema si embargo llegó a vender la idea hace unos años, a través de una marca de cerveza: "Te la mereces", contradiciendo totalmente lo que dice la palabra de Dios que dice que todo es por Cristo y para Cristo.
Actualmente, se levanta una promoción, también de bebida alcohólica, que promueve la bebida egoísta y solitaria diciendo "No la compartirás con todo el mundo". Y lo que quiero destacar es que estos antivalores en el corazón del hombre (el rencor, el individualismo, la promoción contra la no cooperación) son evidencias de que el sistema alejado de Dios es bondadoso hasta cierto punto, pero luego busca destruirnos.
Cristo dijo: Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios. Marcos 10:18. Queriendo con esta afirmación saber si el joven rico lo creía el hijo de Dios o no. Te pregunto: tienes a quien recurrir, no es su palabra más penetrante que una espada de doble filo y más dulce que la miel que destila del panal. Leela, oyela!
No hay que fracasar haciéndole caso al enemigo cuando dice: ven que el agua de la holla está buena para que luego el le suba la temperatura y te sancoche. Puedes dejarte llevar de estos dos versículos: Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. 1 Juan 2:17 y El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. Juan 10:10.
Bendiciones!

Comentarios
Publicar un comentario