El evidente problema del apóstol Pablo.

 


Definitivamente la perfección no es el fuerte de ningún hombre, ni siquiera el de un cristiano. De esto testifica el mismo Apóstol Pablo en la carta a los Filipenses: No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. Filipenses 3:12.

Pablo fue uno de los más sobresalientes apóstoles, sino el más. Sin embargo, quizá en su esfuerzo de alcanzar aquello para lo cual fue asido, llegó a cometer yerros bajo condiciones similares, de los cuales en este texto mencionaremos varios (obviamente, de los que la Biblia nos revela). Como fue el caso en la decisión que tomó de separarse de su compañero en el ministerio según el Espíritu Santo: Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado. Hechos 13:2.

Fueron apartados en total igualdad de condiciones, pues no escogió Pablo a Bernabé, mi Bernabé a Pablo. Entendemos que se dan situaciones irremediables, delante del hombre, mas la palabra de Dios es para alumbrar y no para dejarse en lo personal. La discordia entre los dos apóstoles se dio en su segundo viaje misionero cuando Bernabé quería reincorporar al dúo la presencia de un desertor.

En otra ocasión: fue el Pablo de "al judío como judío y al griego", el que corrigió a Pedro por optar por no ofender el judaísmo. El mismo que en Romanos 14 enseña la tolerancia al que guarda un día o no come ciertos alimentos. A un Pedro que claramente fue persuadido por Dios de la idea de que el evangelio se había abierto para los gentiles, según nos dice Hechos 10; el cual había participado como voz autorizada en la reunión apostólica en que se expusieron los cuatro únicos puntos de la ley que conservaría como regla doctrinal la iglesia de Cristo.

Estamos hablando de una falta de equilibrio a lo que le era opuesto que el Apóstol Pablo no sabía manejar. No hay cosa más segura que darle un propósito a un maestro sabio. Ahora, Pablo evidencia que no es seguro que en su camino no vaya a atropellar, si no tiene cuidado. Que, por qué? Porque no es perfecto.

Con todo, la Iglesia del primer siglo se mantuvo unida, haciendo el mismo Pablo público en una de sus cartas, el hecho de que el motivo de la división de el y Bernabé fue político y no de enemistad: Sólo Lucas está conmigo. Toma a Marcos y tráele contigo, porque me es útil para el ministerio. 2 Timoteo 4:11.

Para que quede clara evidencia es bueno citar el caso de una Iglesia, en la que el tubo que ver, que presentaba conflicto en cuanto al líder paradigma: unos decían que preferían seguir a Pablo, otros a Pedro, otros a Apolos y otros a Cristo. A esto el dió una respuesta que finaliza: Pues no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio; no con sabiduría de palabras, para que no se haga vana la cruz de Cristo. 1 Corintios 1:17.

Estas palabras que finalizan su intervención en el problema pudieron ser eficientes en cuanto a enseñar discernimiento al pueblo, aunque algún débil podía ser confundido pues la encomienda de todo predicador del evangelio es a predicar y bautizar.

Qué diremos a esto? Yo pienso que debemos ser ovejas y no cabras; tolerar nos unos con otros. Esa es la solución. Los discípulos preguntaron en una ocasión " Y quien podrá ser salvo" a lo que Cristo les respondió " Lo que es imposible para los hombres es posible para Dios". Lucas 18.27, Mateo 19.26, Marcos 10.27.

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