El factor!
Hay algo, que puede ser un factor determinante a la hora de llevar a cabo una encomienda, y es el amor. El amor es algo: indescriptible, insondable, imparable. No todo el que dice amar lo hace en verdad; pero todo el que vive algo ama.
El amor de Dios abrió camino entre las aguas para el pueblo hebreo en varias ocasiones. El amor de Dios reconoció la fe de gente que no era de su pueblo en varias ocasiones; haciéndolos incluso parte del linaje del mesías. Todo esto solo cabe dentro del concepto del amor de Dios.
La misma Biblia dice del amor: El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. 1 Corintios 13:4-7.
Por amor Jesuscristo sufrió en carne y entrego su vida sin tener culpa alguna. A pesar de que de el se burlaban los líderes religiosos y las potestades espirituales malignas, el no dió cabida al pecado carnal de ninguna forma. Y es que, su sufrimiento en carne es lo que lo acredita para consolar y ayudar a los que también son tentados.
La Biblia dice: Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados. Hebreos 2:18. También dice: Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Hebreos 4:15.
A la hora de pelear cualquier batalla el amor debe ser lo que enarbolemos aunque la batalla sea muy hiriente. Lo que garantiza la aprobación de Dios, es nuestra estrategia bíblica de pagar bien por mal, y el no dar lugar a sentimientos carnales de odio, rencor. Y es que si Cristo peleó de esta forma, nosotros también estamos llamados a ser más que vencedores siguiendo su ejemplo.
Como está escrito: No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres. Romanos 12:17. Y también: No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal. Romanos 12:21. Dios bendice al obediente!

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