Aclaremos las cosas!
En la vida hemos aprendido buenas costumbres que nos ayudan a integrarnos a la sociedad en la que nacemos. Sin embargo puede que por ser costumbres antiguas no las hayamos aprendido en su sentido correcto.
Es el caso de los saludos: que forman parte de casi todas las culturas, aunque con diferentes formas. Podemos mencionar como tipos de saludos de nuestra sociedad: el apretón de manos, el saludo militar (descubrir la vista) y levantar la mano abierta desde lejos. Todos queriendo decir: "Vengo en paz, no represento amenaza".
Cristo redefine el saludo para los que le creen diciendo: Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles?Mateo 5:47. En el contexto de ese versículo Cristo liga el saludo al amor. Lo cual explica porque los apóstoles Pedro y Pablo le recomiendan a los fieles saludar con un beso Santo.
Que podemos aprender de esta información bíblica y universal: que el saludo es un resultado de lo que hay en el corazón. Si hay paz, el saludo expresará paz, si hay inconformidad, el saludo expresará inconformidad, si hay descontento, el saludo expresará descontento, si hay hipocresía el saludo será hipócrita. Nadie da de lo que no tiene; pero Dios vino a sanar a los quebrantados de corazón.
Y se le dio el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito: El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos; A predicar el año agradable del Señor.
Lucas 4:17-19

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