Un código detrás de una enseñanza.
Enséñanos a orar! Esto pidieron sus discípulos a Jesús; lo que indica que aunque Israel era el pueblo escogido por Dios con un propósito más elevado: (porque la Biblia declara que Dios llegó a escoger a otros pueblos con ciertos fines), no había cultura de oración personal con Dios.
Y es la oración personal un elemento distintivo del nuevo testamento que predica toda iglesia cristiana. Más aún, Cristo les reclama a sus discípulos que todavía no habían pedido nada en su nombre: Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido. Juan 16:24.
Pero cuando oramos al padre en su nombre estamos desatando un código que pasamos por alto en la práctica de nuestra fe hasta que se nos revela: nosotros tenemos acceso al más grande y por medio del más poderoso, (Dios y Jesús) por lo que nuestro tope en nuestras metas no debe ser común, de calidad normal o mediocre, sino excelente.
Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. Mateo 7:7-8.
Esto nos quiere decir que si lo que recibimos no esta conforme a lo que pedimos, en algún punto del camino de fe hacia eso nos extraviamos, nos conformamos con lo común, olvidamos que fue la puerta del Omnipotente Dios que tocamos.
Todos empezamos con buenos deseos nuestras metas, pero para alcanzarlas debemos contar con el que pone el querer como el hacer, en nosotros, según su buena voluntad. Que Dios produzca en nosotros tanto el querer como el pedir, así como el esperar en el nombre del que pedimos y no aceptar poca cosa.
porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad. Filipenses 2:13.

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