Cuando Dios pospone nuestra entrada a Canaán.

 


Recientemente el mundo deportivo, en especial el de el béisbol, presenció una notable reacción de frustración de un béisbolista que, luego de darlo todo en el estadio no logro su objetivo. Un beisbolista que rompió récords en los más recientes playoffs de la MLB, y que contribuyó con su equipo a que la serie llegará a un decisivo juego 7 de la Serie Mundial.

Incluso se le vio llorando al final del partido, lo que nos recuerda la escena de Josué y Caleb cuando reaccionaron a la negativa del pueblo a creer en el poder de Dios para darle la tierra de Canaán: Y Josué hijo de Nun y Caleb hijo de Jefone, que eran de los que habían reconocido la tierra, rompieron sus vestidos, Números 14:6.

Estos dos fueron los únicos, entre doce espías, que creyeron que Dios les podía dar esta tierra. Como el resto del pueblo no creyó: estos tuvieron que esperar 40 años mientras los que no creyeron a Dios murieran dando vueltas en el desierto por no creer al Dios que lo sacó de Egipto con mano poderosa.

Sin embargo la Biblia no se equivoca cuando dice que todo obra para bien a los que aman al Señor. Hasta lo que tú crees la debacle más grande de tu vida Dios la permite bajo la concepción de mejoría: Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis. Jeremías 29:11.

La historia bíblica nos cuenta que Josué fue un quien dirigió al pueblo en lugar de Moisés, y lo guió a conquistar la tierra prometida siendo un pilar de la fe en Dios para el pueblo de Israel (Josué 21.43-45).

Caleb, por su parte, conquistó una zona difícil de dominar que fue la región montañosa de Hebron. Lugar que sería el primer asentamiento de David cómo Rey (Josué 14.13-14). Hay que decir que tanto Josué cómo Caleb conservaron su fuerza durante esos cuarenta años de espera. 

Josué y Caleb estuvieron en peligro de ser apedreados por ser los únicos que creían que el pueblo debía confiar que Dios podía darles la tierra de Canaán, por ser tierra buena como el se la había prometido: Entonces toda la multitud habló de apedrearlos. Pero la gloria de Jehová se mostró en el tabernáculo de reunión a todos los hijos de Israel, Números 14:10. De esa misma forma los discípulos sintieron miedo: Cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana, estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por miedo de los judíos, vino Jesús, y puesto en medio, les dijo: Paz a vosotros. Juan 20:19. 

Podemos decir que Josué y Caleb vivieron situaciones similares a los discípulos del Señor Jesús, como en ver frustrado su esperanza en El cuando supieron a su maestro capturado, enjuiciado y muerto; sino también en la espera a la promesa de Dios. En el caso de Josué y Caleb fueron 40 años; en el caso de los discípulos los 50 días para que llegara el Espíritu Santo.

Así como Dios defendió a Josué y Caleb, Jesús defendió la fe de sus discípulos al aparecer les resucitado; en ambos casos, ambos grupos fueron fortalecidos e hicieron cosas grandes a pesar de que en un principio sus sueños fueron frustrados. Jesús dijo a sus discípulos en Juan 14.1: No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. Juan 14:1. Lo que parece una derrota Dios lo convierte en victoria, si tus sueños están en el propósito de Dios la gloria postrera será mayor que la primera (Hageo 2.9).

Podemos concluir, que hambre que espera llenura no es hambre. Que la buena fe y los buenos deseos al creerle a Dios no son en vano, según lo evidencia la palabra de Dios (más cortante que espada de dos filos) Jehová te bendiga, y te guarde; Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz. Números 6:24-26.

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