Cuidado, corazón a punto de ser intervenido!

 


Si leemos la historia del hombre rico que preguntó a Jesús qué debía hacer para ser salvó; nos puede surgir la pregunta: qué es lo realmente  determinante para alcanzar la salvación la obediencia o el clamor. 

Al salir él para seguir su camino, vino uno corriendo, e hincando la rodilla delante de él, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios. Los mandamientos sabes: No adulteres. No mates. No hurtes. No digas falso testimonio. No defraudes. Honra a tu padre y a tu madre. El entonces, respondiendo, le dijo: Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud. Entonces Jesús, mirándole, le amó, y le dijo: Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz. Pero él, afligido por esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones. Entonces Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: ¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas! Los discípulos se asombraron de sus palabras; pero Jesús, respondiendo, volvió a decirles: Hijos, ¡cuán difícil les es entrar en el reino de Dios, a los que confían en las riquezas! Marcos 10:17-24.

Este texto pone en evidencia la ineficacia del pensamiento legalista para dar paz al corazón sin la dirección de Cristo en el corazón del hombre.

Este hombre a lo mejor ya había hablado con varios maestros de la ley de su preocupación. De seguro ellos le habían dicho lo mismo que Cristo le dijo; pero en su ansiedad y desasosiego por la falta de el amor de Dios en su corazón fue delante de Jesús.Obras de la ley de Dios había hecho; respeto a la autoridad tenía, mas su corazón debía ser trabajado para tomar la decisión más relevante de su vida: seguir a Cristo.

Dios te bendiga!


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