El corazón de hijo de Elías!
Elías fue un profeta de grandes hazañas, y un personaje determinante en la historia de Israel; tanto así que hoy día puede que algunos judíos estén esperando el Elías que prepararía el camino al Mesías.
Sin embargo, en un momento de mucha tensión en su vida fue evidente un detalle de su corazón que el debía sanar. Fue en un momento de depresion (de un hombre que al parecer, por sus actos anteriores, no tenía un carácter sujeto a pasiones), que el dijo: Y él se fue por el desierto un día de camino, y vino y se sentó debajo de un enebro; y deseando morirse, dijo: Basta ya, oh Jehová, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres. 1 Reyes 19:4.
Esto puede parecer una expresión de alguien de alguien cuyos padres ya han muerto. Mas porque decirlo justo en ese momento. Será acaso que desde el principio de su ministerio supo que no vería muerte! Puede ser. Pero si lo sabía eso no lo hacía mejor que sus padres.
Aunque se trate del antiguo testamento no debemos olvidar la enseñanzas de Jesús de que de toda palabra ociosa daremos cuenta en el cielo y que el árbol de conoce por su fruto.
Si Elías sabía que no sufriría la muerte, no era gloria suya sino de Dios, primeramente. Después de ese proceso, de formación de la humildad en su corazón, su llamado y su ministerio entraron en escena nuevamente, para dejarnos la segunda teofanía del rapto del antiguo testamento y la continuidad de su legado: ungiendo a Eliseo y siendo raptado al cielo sin sufrir muerte física.

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