Sabías que?
Sabias que una actitud puede hacer la diferencia en una prueba? Hay pruebas que son determinantes en la vida de un cristiano. El mismo Cristo nos modela con su humildad, en la prueba que decidiría si había valido la pena toda su vida y ministerio terrenal a la hora de decir al Padre antes de ser arrestado: "Si es posible pasa de mí está copa, pero que no se haga mi voluntad sino la tuya". Mostrando así que estaba dispuesto a obedecer, aunque siempre el padre lo había complacido en todo, pues escrito está que el aprendió a obedecer en su ministerio terrenal:.
Así mismo Cristo generó una prueba al carácter de Judas Iscariote cuando le advirtió que el sabía de su desilusionado corazón, en cuanto al ministerio de Cristo, por lo que lo traicionaba. Es, apesar de esta advertencia, cuando se revela el carácter viciado de Judas, que casi siempre tiene que ver con una falsa santidad cimentada en el ego y el autoengaño así como se dió desde el principio con Satanás.
No obstante la traición al Mesías, para la que había sido escogido por el mismo Dios como bien lo decía Cristo en ocasiones anteriores antes de la cena, el no estaba obligado a quitarse la vida al reconocer su error. Eso lo vemos en el caso de David: los tres grandes errores que cometió como rey, sin ser en nada pequeños, resultaron ser perdonados por Dios.
Los humanos somos engañados pensando que Dios es un estado de compromiso. Lo cual lo es en cierto sentido. Pero tratar el evangelio como algo que tú decides cuando empieza, tardandolo cual si fuera algo de este mundo y no algo que lo supera, puede frustrar completamente el hecho de que nuestra necesidad de Dios sea satisfecha para siempre.
Es la actitud con la que tratemos las cosas del Señor lo que va a determinar la forma en que Dios lo valorará nuestra vida y la premiará con su salvación: Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová. Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda; pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya. Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante.
Génesis 4:3-5

Comentarios
Publicar un comentario