Cuando la disciplina sube al siguiente nivel!
Tener control sobre todo lo que nos compete en el presente, como en el futuro: demanda tiempo, enfoque y habilidad. Lograrlo con constancia se llama disciplina. Siendo esa una virtud, propia de los más destacados.
Esta virtud puede generar muchos beneficios. Y por lo regular le precede ilusión, talento y corrección. Finalmente el individuo toma la decisión de empezar el camino de la disciplina.
No hay que ir muy lejos para saber que no podemos controlarlo todo, y que sobreponernos a los imprevistos o aprender de ellos debe también ser parte de nuestra disciplina.
Saber que Dios tiene el control de todo lo que nos acontece, es una verdad que debe ser observada con humildad, fé y esperanza. En las pruebas podemos usar versículos como Romanos 8:28, que son versículos de esperanza que nos sirven de fundamento y de consuelo de forma que Dios sepa, si nos aferramos a ellos que entendemos que nada puede separarnos de su propósito.
Estos versos son: Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó. ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero. Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro. Romanos 8:28-39
El caso de Jesús y la ida al desierto después de su bautizo es un buen ejemplo de confianza en el Espíritu Santo. Esto así porque, aunque ya El Padre se lo pudo haber revelado, la Biblia dice que fue llevado por el Espíritu Santo al desierto, lo cual es perfecta preparación para ordenes repentinas para Cristo, pero para las cuales el ya estaba preparado después del desierto, Mateo 4:1.
De igual forma, vemos en las batallas de los reyes de Israel como era necesaria la comunión confiada en Dios para ganar las batallas. Cuando Saúl deja de hacer caso de la dirección de Dios dejando de esperar en el Dios que lo llamó, firma su destitución del lugar en el que Dios la había puesto.
Primero desobedeció al no esperar a Samuel para ofrecer sacrificios que solo el podía ofrecer, como sacerdote. Luego se quedó con parte del botín de un exterminio total que debía hacer. Las situaciones apremiantes presionan, y si tu no has aprendido a ser paciente en la prueba: fallarás.
Esperar la dirección del Espíritu Santo con paciencia nos ayuda en las pruebas, siendo que la dirección del Espíritu en estas, viene medida que resistimos la tentación y nos entregamos completamente a El.

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