Un corazón "sujeto" a Dios.

 


Te has preguntado por qué dar gracias al comer es una costumbre cristiana? Bueno, la verdad hay vestigios desde antes de Cristo de esta práctica. En Deuteronomio 8:10 Moisés le dice al pueblo de Israel: Y comerás y te saciarás, y bendecirás a Jehová tu Dios por la buena tierra que te habrá dado. Deuteronomio 8:10.

Sin embargo en el nuevo pacto es que más se promueve está práctica, pues Jesús enseñó a pedir por el sustento diario en el Padre Nuestro, y le modeló la acción de gracias a sus discípulos cuando multiplicó los panes y los peces y en la santa comunión. Ésto lo hacía antes de comer.

Esta práctica esconde un poder asombroso de espiritualidad y salud física que quiero mostrarte. Tu te preguntarás: qué tiene que ver dar gracias a Dios con sujetar el corazón a Dios? Te has fijado tu que cuando comes dulce o algo que te gusta mucho, es como si estuvieras abriendo la puerta a un desorden en tu organismo. Te gusta pero, también te haces consciente de que ese gusto no te está llevando  por un camino iluminado, sinó más bien por el camino de los incautos.

La cosa no es que no comamos cosas buenas sinó, que al comerlas demos gracias a Dios; lo que más profundamente significa que: como templo de Dios, no tengamos ningún placer por encima de la llenura del Espíritu Santo. Pablo dice a los Efesios: No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu, Efesios 5:18.

Jesús nos dice en la Biblia que el pecado nace en el corazón del hombre y se concreta cuando el lo exhibe, sin importar que al concretarlo sea con orgullo o avergonzado.

 La Biblia dice: Porque todo lo que Dios creó es bueno, y nada es de desecharse, si se toma con acción de gracias; porque por la palabra de Dios y por la oración es santificado. 1 Timoteo 4:4-5.

El pecado puede entrar por los ojos y se consuma en el corazón, y es cuando sale del hombre que es concretado. Cuando Eva pensó que el árbol era codiciable para adquirir sabiduría, allí mismo cayó en tentación. Pero también el pecado se puede gestar por algún sentimiento repentino que despierta el deseo de la carne.

Aunque nosotros como cristianos le estamos huyendo los deseos mundanos, 1Juan 2:16: conceptos preconcebidos o costumbres no corregidas pueden hacernos presa de pescados como la glotonería, que es una forma de idolatría; y que puede provocarnos  enfermedades diversas.

Y esto aplica para todo. La forma en que nos preparamos para el reino de Dios manifiesto en su totalidad, es siendo circuncisos de corazón, y Por eso, debemos tener un corazón sujeto a Dios: Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús. 1 Tesalonicenses 5:18

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