Dónde esta tu fé?
La diferencia entre el nuevo pacto y el antiguo pacto radica en la esencia de cada uno. Su enfoque y su modo de influencia según la promesa de lo que sería el nuevo pacto en el antiguo, refieren a que Dios quería el corazón del hombre; su modo de operar sería presencial, por lo que su influencia sería personal.
Cuando vemos los líderes religiosos del antiguo testamento vemos que, en su trato con Dios, le atribuyen personalidad, emociones y coherencia emocional. El ejemplo de Moisés es un buen ejemplo: Dios lo llamó su amigo, la amistad implica confianza, implica presencia, e implica emociones. Algunos por ahí no adoran imágenes, como está escrito en la Biblia, pero hablan con un dios muerto: autoritario (que solo ve los resultados y no la actitud del corazón), un dios qué no se hace presente, y un dios sin capacidad de reaccionar como persona; en otras palabras un dios idealizado con el intelecto, mas no real.
Es por eso que la prédica evangélica se centra en cambiar la actitud del corazón y no en enfatizar en el ritualismo y las leyes dadas a los judíos. Pues la naturaleza del nuevo pacto no encaja con la del antiguo: uno era para una cosa y otro para otra. Si, porque tampoco decimos que Dios anda improvisando. Lo que entendemos es que Dios tiene un propósito con Israel y la ley, y tiene un propósito de más alcance con el evangelio de Cristo y los cristianos.
La pregunta del título, basada en Santiago 2, más que querer ver resultados a priori (tengan esto, que es lo que necesita, busca que el corazón se rinda a Dios.
El evangelio ofrece una paz que sobrepasa todo entendimiento humano, mas si te has rendido por encima de tu entendimiento a Dios, no esperes que el Dios de toda consolación te consuele en el área que tu no le has entregado. No es que no hay ley, en el evangelio, sino que la ley de Cristo grabada en la mente y el corazón, por el Espíritu Santo, es de donde partimos.
Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.
Gálatas 5:22-23

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