"Del dicho al hecho, hay mucho trecho"

 


Porque de la justicia que es por la ley Moisés escribe así: El hombre que haga estas cosas, vivirá por ellas. Pero la justicia que es por la fe dice así: No digas en tu corazón: ¿Quién subirá al cielo? (esto es, para traer abajo a Cristo); o, ¿quién descenderá al abismo? (esto es, para hacer subir a Cristo de entre los muertos). Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Romanos 10:5-9.

Ésto es el evangelio bíblico! No se parece a la doctrina basada en obras de la que presumía el fariseo en la parábola del publicano y el fariseo. Es muy diferente a la conclusión que Jesús dió de esa parábola: el publicano fue justificado por su actitud humilde ante Dios, mientras que el fariseo fue reprobado. El evangelio es una decisión que se sigue día a día, por eso Cristo decía a los que le honraban luego de ser bendecidos: "Tu de te ha salvado".

Hoy se levantan algunos que como los funcionarios del rey Darío en tiempos de Daniel, quieren que uno renuncie a su fé en el evangelio puro para demostrar que uno ama a Dios cumpliendo las obras de la ley. La Biblia no dice: el que dure tres años haciendo las cosas bien irá al reino de los cielos. La Biblia dice en Marcos 16.16: que el que creyere y sea bautizado será salvo.

Es totalmente falso que la obra es mayor que la gracia. Lo que la Biblia enseña es que el evangelio se vive en espíritu y en verdad, no en obra y verdad. Es tal la veracidad de esto que la Biblia dice: Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve. 1 Corintios 13:3.

Lo que sucede es que cuando tú quieres vivir de la teoría y no someter tu corazón a la autoridad de Dios, al escrutinio del Espíritu Santo, es más fácil decir: qué es lo que hay que hacer, para yo hacerlo? Olvidando los versos: perdona para que seas perdonado, ama a tu enemigo, sometete a toda autoridad.

Es totalmente falso que el Espíritu Santo convence únicamente por el testimonio de una persona. La Biblia es clara cuando dice que la gente oía a Jesús porque hablaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas (Marcos 1:22); hacían caso de los apóstoles por la gracia depositada en ellos; gracia que era confirmada con milagros, prodigios y facilidad de palabras.

Cuando una persona busca a Dios por influencia de otro: puede estar cayendo en creer palabra de hombre , o le falta conciencia de lo poderoso que es Dios: Natanael le dijo: ¿De Nazaret puede salir algo de bueno? Le dijo Felipe: Ven y ve. Cuando Jesús vio a Natanael que se le acercaba, dijo de él: He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño. Le dijo Natanael: ¿De dónde me conoces? Respondió Jesús y le dijo: Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi. Respondió Natanael y le dijo: Rabí, tú eres el Hijo de Dios; tú eres el Rey de Israel. Respondió Jesús y le dijo: ¿Porque te dije: Te vi debajo de la higuera, crees? Cosas mayores que estas verás. Y le dijo: De cierto, de cierto os digo: De aquí adelante veréis el cielo abierto, y a los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del Hombre. Juan 1:46-51.

Debemos dar testimonio y frutos de arrepentimiento, sin embargo, no nos corresponde a nosotros el juicio sino a Dios. La Biblia dice: No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido. ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? Mateo 7:1-3.

De esos que predican santidad y consagración, religiosos hijos de religiosos, hablan como si ellos siempre han vívido una vida intachable. Ésto dista mucho de la verdad que el vecindario conoce. No me corresponde a mi juzgarlo para condena o para perdón, sin embargo el hecho de que hoy estén en un podium predicando, indica que Dios les tuvo misericordia. Más a este hermanito, que todos sabemos que no ha subido a grandes ligas como ellos lo hicieron, pretenden acabarlo y asustarlo con mensajes de juicio. Qué Dios tenga misericordia!

Ahora sí usted es Dios, y esta en todo lugar donde yo muevo, usted me juzga, y me pasa el vídeo. Qué si usted hubiera siempre orado por todo, como usted recomienda: el Dios fiel que yo predico no lo hubiera dejado quedar a deber como prospecto en grandes ligas.


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