Por creer y para creer!
Cuando uno lee de casos como el del rey Joas, que fue enviado por el destacado profeta Eliseo a tirar una flecha con un arco, y luego a dar en el suelo con otro grupo de flechas (todo esto para determinar la exterminación o la simple victoria sobre Siria: si golpeaba el suelo con el grupo de flechas unas cinco o mas veces la exterminaria), uno puede pensar "quién podrá conocer el propósito de Dios?".
Sin embargo, debemos tener claro que aunque no se nos avise la clave o código para alcanzar la proeza antes de el acto simbólico (como fue el caso ya citado) hay tener claro que sí Dios hubiera querido llevar eso acabo con el rey Joas o con otro rey, eso se habría concretado.
Lo vemos en el caso del rey Ezequías. El destacado profeta Isaías le anuncia departe de Dios su muerte, mas el corazón compungido del rey, luego del anuncio, provocó que Dios le confirmara su fidelidad hacia el y le extendiera la vida terrenal por 15 años más.
La diferencia entre estos dos Reyes y el cambio en sus futuros designios estuvo en su originalidad. El origen de la oración compungida de Ezequías fue su corazón contrito y humillado. En cambio, el rey Joas, aunque usó un número bíblico que se asocia con plenitud (3), no fue lo suficientemente fervoroso y determinado.
En estos tiempos en los que mostrar sentimientos es mas usado que mostrar fé, en los que el trabajo pastoral es una obra de teatro, podemos aprender de estas historias. Y de los versos que dicen que para agradar a Dios hay que tener fe, que la salvación es por fé de principio a fin y que el evangelio es por fé y para fé.
Estaba Eliseo enfermo de la enfermedad de que murió. Y descendió a él Joás rey de Israel, y llorando delante de él, dijo: ¡Padre mío, padre mío, carro de Israel y su gente de a caballo! Y le dijo Eliseo: Toma un arco y unas saetas. Tomó él entonces un arco y unas saetas. Luego dijo Eliseo al rey de Israel: Pon tu mano sobre el arco. Y puso él su mano sobre el arco. Entonces puso Eliseo sus manos sobre las manos del rey, y dijo: Abre la ventana que da al oriente. Y cuando él la abrió, dijo Eliseo: Tira. Y tirando él, dijo Eliseo: Saeta de salvación de Jehová, y saeta de salvación contra Siria; porque herirás a los sirios en Afec hasta consumirlos. Y le volvió a decir: Toma las saetas. Y luego que el rey de Israel las hubo tomado, le dijo: Golpea la tierra. Y él la golpeó tres veces, y se detuvo. Entonces el varón de Dios, enojado contra él, le dijo: Al dar cinco o seis golpes, hubieras derrotado a Siria hasta no quedar ninguno; pero ahora sólo tres veces derrotarás a Siria. 2 Reyes 13:14-19.
En aquellos días Ezequías enfermó de muerte. Y vino a él el profeta Isaías hijo de Amoz, y le dijo: Jehová dice así: Ordena tu casa, porque morirás, y no vivirás. Entonces volvió Ezequías su rostro a la pared, e hizo oración a Jehová, y dijo: Oh Jehová, te ruego que te acuerdes ahora que he andado delante de ti en verdad y con íntegro corazón, y que he hecho lo que ha sido agradable delante de tus ojos. Y lloró Ezequías con gran lloro. Entonces vino palabra de Jehová a Isaías, diciendo: Ve y di a Ezequías: Jehová Dios de David tu padre dice así: He oído tu oración, y visto tus lágrimas; he aquí que yo añado a tus días quince años. Y te libraré a ti y a esta ciudad, de mano del rey de Asiria; y a esta ciudad ampararé. Y esto te será señal de parte de Jehová, que Jehová hará esto que ha dicho: He aquí yo haré volver la sombra por los grados que ha descendido con el sol, en el reloj de Acaz, diez grados atrás. Y volvió el sol diez grados atrás, por los cuales había ya descendido. Isaías 38:1-8.
Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. Hebreos 11:6.
Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá. Romanos 1:17.

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