El final habla mejor que cualquier parte de la historia!
¿Fue glorificado Dios en la convicción de Job? La historia de Job comienza con una pregunta que sigue siendo difícil para el ser humano: ¿puede alguien permanecer fiel a Dios cuando todo aquello que sostiene su vida parece desaparecer? Job era un hombre íntegro, temeroso de Dios y apartado del mal. Sin embargo, en poco tiempo perdió sus bienes, sus hijos y finalmente su salud. Lo más interesante de su historia no es solamente lo que perdió, sino que, en medio de aquellas pérdidas, mantuvo una convicción que parecía equivocada ante los ojos de quienes lo rodeaban. Su mujer, sus amigos y hasta sus propias circunstancias parecían decirle que debía abandonar aquella posición. Su esposa fue la primera en confrontar su convicción. Al verlo sufrir, le dijo: “¿Aún retienes tu integridad? Maldice a Dios, y muérete” (Job 2:9). Desde una perspectiva humana, su consejo parecía comprensible: si Dios ya no estaba evitando el sufrimiento, ¿qué sentido tenía continuar confiando? Pero Job respo...