Entradas

La importancia de ser enviado!

Imagen
  La vida de Cristo nos enseña que los asuntos de Dios deben ser tomados con seriedad, orden y compromiso. Aunque a algunos les pueda parecer extraño llamar “negocio” a lo relacionado con el reino de Dios, fue el mismo Jesús quien usó esa expresión cuando tenía apenas doce años. En La Biblia, después de que María y José lo buscaron angustiosamente, Él respondió: “¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?”, Lucas 2:49. Con esas palabras, Cristo mostraba que la obra de Dios no era algo improvisado, sino un asunto importante que requiere dedicación, responsabilidad y propósito. Es interesante notar que Jesús dijo estas palabras siendo todavía un niño, pero no comenzó oficialmente su ministerio hasta alrededor de los treinta años, como registra La Biblia. Esto nos deja una gran enseñanza acerca de la preparación y del tiempo de Dios. Cristo pasó años creciendo, aprendiendo y esperando el momento correcto para manifestarse públicamente. Vivimos en tiempos dond...

Dios tiene la última palabra!

Imagen
  En un mundo en el que la última palabra humana para mortalidad es en paz descanse: hay un mensaje que se ha hecho sentir. Con manifestaciones de poder sobre la muerte, el único límite sobre el que el hombre desfallece. Muerte significa separación del alma y el cuerpo, y es la consecuencia de la desobediencia del hombre y la mujer al simple mandamiento de Dios "No coman del árbol del Conocimiento Bien y del Mal, pues el día que de el comieres ciertamente morirás": Génesis 2:16. Pero, cuando Dios castiga al hombre por dejarse engañar del diablo a través de la serpiente le expresa de inmediato el plan de contingencia que había por si esto pasaba: Génesis 3:15. Un plan tan sencillo como sencilla fue la forma en que cayeron y perdieron lo más relevante: Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Juan 3:16. Es sencillo! si te gusta vivir 57 años, como muchos, has como que el eva...

La respuesta!

Imagen
  Las historias que más nos atrapan siempre tienen un problema fuerte en el centro. Sin conflicto no hay desarrollo, ni transformación, ni gloria al final. Pensar que la historia bíblica es diferente es un error: desde el principio, la Biblia presenta al ser humano enfrentando situaciones imposibles, caídas profundas y momentos de gran tensión. Pero ahí es donde Dios se revela con mayor claridad. Dios no evita los problemas; muchas veces los permite o los usa como escenario para manifestar quién es Él. La Escritura lo presenta como Todopoderoso, alguien que no se intimida ante ninguna situación. Como dice Jeremías 32:27: “He aquí que yo soy Jehová, Dios de toda carne; ¿habrá algo que sea difícil para mí?”. Esta verdad cambia la manera en que vemos nuestras dificultades. Cuando entendemos que Dios es omnipotente, comenzamos a ver los problemas no solo como obstáculos, sino como oportunidades para que su poder se haga visible. Lo que para nosotros es imposible, para Dios es el terr...

Qué es ley y qué es gracia?

Imagen
  La Biblia nos muestra desde el principio que el ser humano tiene la capacidad de decidir. En Génesis 3:6 vemos cómo la mujer observa, evalúa y finalmente actúa: “Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos… y tomó de su fruto, y comió”. Allí aparece no solo el acto del pecado, sino el proceso interno: pensamiento, deseo y decisión. Esto nos enseña que el error no comienza en las manos, sino en el corazón y la mente. A partir de esto, muchos pueden pensar que dudar o cuestionar lo que Dios ha dicho es automáticamente condenable. Sin embargo, esa idea puede llevar a extremos: una fe rígida que ignora la realidad humana, o una frustración que termina alejando a la persona de Dios. La Biblia no oculta la lucha interna del ser humano; más bien la expone para guiarnos correctamente. Un ejemplo claro lo vemos en Jesús en el huerto de Getsemaní, relatado en Mateo 26:39: “Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino ...

No fue ni el huevo, ni la gallina; primero fue la luz Génesis 1:3-4.

Imagen
  Cristo dejó claro que Él es la luz del mundo, la luz que alumbra a todos los hombres. Así lo vemos en Juan 12:46 y Juan 1:4-5. Esta luz no es como la del sol que ilumina lo visible, sino una luz más profunda: la que permite al ser humano comprender su realidad, discernir el bien y el mal, y reconocer la verdad de Dios en su interior. Sin embargo, surge una pregunta importante: ¿todos los hombres viven realmente alumbrados por esa luz? La Escritura muestra que, aunque la luz ha venido al mundo, el hombre, al pecar, se desvía. Su conciencia, que fue diseñada para responder a la verdad, se ve afectada y da lugar a la concupiscencia, Santiago 1:14-15. Así, el hombre comienza a errar el blanco, alejándose de Dios y viviendo en una condición de pecado. El pecado no es solo una acción, sino una condicion interna que inclina al hombre lejos de la verdad. Como dice la Palabra, el pecado es infracción de la ley, y quien practica el pecado se aleja del propósito de Dios. Pero en medio de ...

Jesús: haz oído hablar de El o le conoces!

Imagen
  En Juan 4 se nos presenta la conversación entre Jesús y la mujer samaritana, un encuentro que revela mucho más que un simple diálogo. Ella no era una mujer sin conocimiento; tenía información sobre la adoración, sabía de la esperanza del Mesías y entendía las diferencias religiosas entre judíos y samaritanos. Aun así, su vida mostraba que la información no basta para transformar el corazón. “Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar” (Juan 4:20). También había en ella advertencia. Su historia personal hablaba por sí sola: relaciones rotas, decisiones equivocadas y una vida que probablemente la mantenía al margen de la sociedad. Cuando Jesús le dice: “Porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido” (Juan 4:18), no lo hace para humillarla, sino para confrontar la verdad que ella ya conocía en lo profundo. Sin embargo, en medio de esa condición, había un corazón ávido de libertad. Ella no rechaz...

"Ay, la vida"

Imagen
  La vida, aunque la sentimos tan real y cercana, la Biblia la describe como algo breve y pasajero. Muchas veces el ser humano se aferra a lo temporal como si fuera permanente, invirtiendo su corazón en cosas que inevitablemente desaparecerán. Sin embargo, la Palabra nos llama a mirar más allá de lo visible, entendiendo que nuestra existencia aquí es solo un momento dentro de la eternidad. La Escritura lo expresa con claridad cuando dice: “Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece.” (Santiago 4:14). Esta imagen de la neblina nos confronta, porque algo que parece estar ahí firme, en realidad se disipa rápidamente. Así es nuestra vida: frágil, corta y dependiente de Dios. También el salmista afirma: “El hombre, como la hierba son sus días; florece como la flor del campo, que pasó el viento por ella, y pereció.” (Salmos 103:15-16). Esta comparación nos muestra que, aunque haya momentos de belleza, fuerza o crecimient...

Arma de doble filo.

Imagen
  La confirmación puede ser un regalo de Dios, pero también un riesgo cuando se convierte en dependencia. La fe bíblica no se sostiene en la necesidad constante de pruebas, sino en la confianza en la palabra de Dios. Cuando el corazón se acostumbra a ser confirmado para obedecer, comienza a debilitarse en aquello que Dios más valora: la fe que cree sin ver. Por eso, la confirmación puede ser un arma de doble filo; puede afirmar, pero también puede desviar. Un ejemplo claro lo encontramos en el llamado “profeta de Judá”, en 1 Reyes capítulo 13. Este hombre recibió una palabra directa de Dios y además vio su cumplimiento inmediato, lo cual debió fortalecer su convicción. Sin embargo, después de haber sido confirmado, permitió que su corazón buscara otra voz, otra revelación, y allí fue engañado por un viejo profeta. Lo que comenzó en obediencia terminó en tragedia, porque la confirmación inicial no sustituyó la necesidad de permanecer firme en lo que Dios ya había dicho. Algo similar...

Qué te detiene?

Imagen
  La Biblia enseña que dentro del ser humano hay una lucha constante. En Romanos 7, el apóstol Pablo describe esa realidad con honestidad: “Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago” (Romanos 7:19). Esta es la naturaleza pecaminosa, una inclinación interna que nos arrastra lejos de la voluntad de Dios aun cuando deseamos obedecerle. No se trata solo de actos externos, sino de una condición del corazón que necesita redención. Esta verdad no es solo una doctrina, también se ve reflejada en hombres de fe. Pedro, uno de los discípulos más cercanos a Jesús, tuvo momentos de gran revelación espiritual, pero también de debilidad. Él mismo afirmó con convicción que nunca negaría al Señor, pero terminó fallando. Jesús le había advertido: “Antes que cante el gallo, me negarás tres veces” (Mateo 26:34), y así ocurrió. Sin embargo, su caída no fue el final, sino parte de su proceso. Pedro tuvo que ser tratado en su corazón. Su confianza en sí mismo fue confrontada,...

Qué discutirá Dios con él?

Imagen
La Biblia dice en Salmos 138:6 que “al altivo lo mira de lejos”. Esta frase encierra una verdad profunda: Dios no entra en discusión con quien se levanta en soberbia. No porque no tenga argumentos, sino porque el corazón altivo no está dispuesto a oír. “Ciertamente él escarnece a los escarnecedores, y a los humildes da gracia” (Proverbios 3:34). El problema no es intelectual, es una actitud del alma que se cierra a la corrección y desprecia la autoridad de Dios. Algo parecido vemos en la parábola del hijo pródigo. El padre no impidió que su hijo tomara la herencia, aunque sabía que no la había trabajado y que su origen era el esfuerzo de otro. “Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y les repartió los bienes” (Lucas 15:12). El padre no discutió con él, no lo forzó a quedarse. Permitió que su altivez siguiera su curso, porque el amor de Dios no obliga, pero tampoco negocia con la arrogancia. Dios, que todo lo conoce, prevé el error que nace de la inexperiencia y del espí...

El que conquista el corazón de Dios

Imagen
  Dios es insondable, soberano y justo. Nadie puede comprender plenamente sus caminos, ni manipular su voluntad. La Escritura enseña que Él no actúa por apariencias ni por favoritismos humanos, sino por la verdad del corazón. En 1 Samuel 16:7 está escrito: “Porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón”. Esto rompe la idea de que el reconocimiento de Dios viene sin mérito o sin proceso. Él ve lo profundo, lo que se forma en secreto, lo que resiste la prueba. Muchos desean el favor de Dios, pero pocos entienden que ese favor no es un aplauso instantáneo, sino el resultado de una vida probada. No se trata de títulos, emociones o momentos espirituales pasajeros. Dios forma el carácter antes de entregar la responsabilidad. En Proverbios 17:3 se afirma: “El crisol para la plata, y la hornaza para el oro; pero Jehová prueba los corazones”. El reconocimiento divino no es superficial; es el fruto de una fideli...

"Conocerán la verdad, y la verdad los hará libres"

Imagen
  El conocimiento puede entenderse de varias maneras. En lo general, es todo lo que aprendemos en la vida. En la Filosofía, es la relación entre quien conoce y lo que es conocido. En la Psicología, es el resultado de procesos como pensar, recordar y comprender. Y en la Biblia, el conocimiento va más allá de saber algo: es vivir conforme a la verdad de Dios. Por eso, cuando la Biblia habla de conocimiento, no se refiere solo a información, sino a una relación viva con Dios. En Oseas 4:6 leemos: “Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento…” Este pasaje no señala ignorancia académica, sino una desconexión con Dios, un rechazo a su verdad y a su manera de vivir. El apóstol Pablo también hace una advertencia en 1 Corintios 8:1-3: “El conocimiento envanece, pero el amor edifica. Y si alguno se imagina que sabe algo, aún no sabe nada como debe saberlo. Pero si alguno ama a Dios, es conocido por él.” Aquí entendemos que el verdadero conocimiento no es orgullo, sino una relación ...

De dónde viene el mal?

Imagen
Muchas veces el ser humano se pregunta de dónde proviene el mal, especialmente cuando atraviesa momentos de dolor, enfermedad o pérdida. A simple vista parece que el sufrimiento contradice la bondad de Dios, pero la Biblia nos guía a entender que el mal no nace del corazón de Dios, sino de la corrupción del mundo y de la naturaleza caída del hombre. Aun así, el justo no está desamparado, aunque su cuerpo, que es lo que más le duele, se le deteriore o sufra. Dios sigue siendo fiel en medio de todo. La Palabra nos recuerda que Dios es bueno en esencia y en sus obras. En Santiago 1:17 está escrito: “Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación”. Esto nos deja claro que lo bueno viene de Dios, y por tanto, el mal no tiene su origen en Él. Dios no cambia, ni hoy es bueno y mañana malo; su naturaleza es perfectamente justa y llena de amor. Por otro lado, Santiago 3:11 nos da una imagen clara para discern...

De qué grupo eres tú?

Imagen
  La Biblia nos enseña una verdad que muchas veces el ser humano evita aceptar: la vida en este mundo está marcada por el sufrimiento. No porque Dios se complazca en ello, sino porque vivimos en una condición caída. Así lo expresa claramente el libro de Job: “Pero el hombre nace para la aflicción, como las chispas vuelan hacia arriba” (Job 5:7). Esta afirmación no es pesimista, sino realista; describe la experiencia común de todo ser humano. A lo largo de la Escritura se confirma esta realidad. También leemos: “El hombre nacido de mujer, corto de días, y hastiado de sinsabores” (Job 14:1). La vida es breve, frágil y muchas veces llena de dificultades. No importa la condición social, el conocimiento o las riquezas, todos enfrentan momentos de dolor, pérdida y lucha. Sin embargo, la Biblia no presenta este sufrimiento como el final de la historia, sino como una antesala. Es una preparación para algo mayor: la eternidad. El apóstol Pablo lo explica así: “Pues tengo por cierto que las ...

Dios te piensa, aún seas imperfecto.

Imagen
  La misericordia de Dios es una de las verdades más hermosas de la Biblia. Aun cuando somos incrédulos, temerosos o débiles, Él no deja de mirarnos con amor ni de trazar planes para nuestra vida. No nos escoge porque seamos perfectos, sino porque su gracia es suficiente para transformarnos. A lo largo de las Escrituras vemos cómo Dios llama a personas comunes, con dudas y fallas, y las introduce en su propósito eterno por pura misericordia. Gedeón es un ejemplo claro de esto. Cuando Dios lo llamó, estaba escondido por miedo a los enemigos, sintiéndose pequeño e incapaz. Aun así, Dios lo vio como un hombre valiente. Aunque Gedeón dudó y pidió señales, el Señor tuvo paciencia con él. Finalmente, Gedeón obedeció y, con un pequeño grupo, derrotó a los madianitas, mostrando que la victoria no dependía de su fuerza, sino del poder de Dios obrando a través de su debilidad. El apóstol Pablo también fue alcanzado por esa misma misericordia. Antes de conocer a Cristo, perseguía a la iglesia...

La fé cristiana, asidero firme!

Imagen
  La fe es una de las virtudes más esenciales en la vida cristiana, porque es el medio por el cual el hombre se relaciona con Dios. No es solo creer que Dios existe, sino confiar plenamente en lo que Él ha dicho, aun cuando no se vea con los ojos naturales. La fe sostiene al creyente en medio de la dificultad, le da dirección en la incertidumbre y le permite caminar conforme a la voluntad de Dios. Sin fe, la vida espiritual se vuelve débil y sin fruto. Desde el Antiguo Testamento hasta el Nuevo, la Escritura afirma que la fe es el fundamento de la vida justa. Como está escrito: “Mas el justo por su fe vivirá” (Habacuc 2:4). Esta verdad se reafirma también en el Nuevo Testamento, mostrando que no es un principio pasajero, sino eterno. Vivir por fe implica depender de Dios en todo, creer en sus promesas y actuar conforme a ellas, aunque las circunstancias parezcan contradecirlas. En la iglesia primitiva, la fe fue clave para que el Espíritu Santo obrara poderosamente. Los apóstoles y...

Lo que no alcanzan a ver.

Imagen
  Si yo respondiera a los que se burlaban de mí en el madero, no lo haría para defender mi poder, sino para revelar el propósito del Padre. Ustedes dicen: “bájate de la cruz y sálvate a ti mismo”, pero no comprenden que precisamente por no bajarme estoy cumpliendo la voluntad de Aquel que me envió. No es debilidad lo que ven, sino obediencia. No es derrota, sino el camino necesario para la victoria que aún no alcanzan a ver. A mis discípulos, a los que caminaron conmigo, les hablé claramente de esto. No fue en secreto ni en parábolas oscuras, sino con palabras directas: “Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho… y ser muerto, y resucitar al tercer día” (Mateo 16:21). Si ellos hubieran retenido estas palabras con firmeza, no se habrían escandalizado al verme en la cruz, ni habrían dudado cuando el dolor cubrió sus corazones. Ustedes que se burlan ahora, ignoran lo que ya había sido dicho. Piensan que salvar la vida ...

Debemos ser sinceros.

Imagen
 La psicología reconoce que las emociones surgen en lo profundo del ser humano, y la Biblia lo expresa de manera clara al señalar el corazón como la fuente de lo que sentimos y hacemos. Cuando una emoción nace en el corazón, comienza a influir en nuestros pensamientos, y si la conciencia no encuentra razones firmes para detenerla, esa emoción termina guiando la voluntad. Por eso el hombre actúa muchas veces no por convicción, sino por impulso, dejando que lo que siente gobierne sobre lo que sabe que es correcto. La Palabra de Dios lo declara así en Proverbios 4:23: “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida”. Esto nos enseña que el corazón no solo siente, sino que dirige la vida. Si no cuidamos lo que se forma dentro de nosotros, nuestras decisiones serán el reflejo de emociones desordenadas, y no de una conciencia alineada con Dios. Cuando la conciencia pierde argumentos, la voluntad se debilita. Es ahí donde el pecado encuentra espacio, porque el homb...

Cambiando de mentalidad.

Imagen
  En la parábola del hijo pródigo (Lucas 15:11-32), muchas veces se pone toda la atención en el hijo menor, pero en realidad hay dos hijos pródigos. Ambos, en momentos distintos, deshonraron al padre y necesitaron un cambio profundo en su manera de ver la vida. El hijo menor deshonró al padre cuando pidió su herencia antes de tiempo y se fue lejos. Su error no fue solo gastar los bienes, sino vivir como si el padre no importara. Dice la Escritura: “y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente” (Lucas 15:13). Su corazón se alejó antes que sus pies, y terminó vacío, necesitado y sin identidad. Sin embargo, cuando tocó fondo, cambió su percepción. Reconoció su condición y recordó la bondad de su padre. Entonces dijo: “Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti” (Lucas 15:18). Este cambio interno lo llevó al arrepentimiento, y ese arrepentimiento lo condujo de regreso a casa. Por otro lado, el hijo mayor también deshonró al padre, aunq...

Cuando las políticas de Dios son las tuyas!

Imagen
 La Biblia nos muestra que aun los hombres de Dios pueden tener diferencias fuertes, pero también que Dios usa esas situaciones para cumplir su propósito. Un ejemplo claro es la separación entre Pablo y Juan Marcos. En un momento, Pablo no quiso llevar a Marcos consigo, aunque antes había sido parte del equipo. Más adelante, el mismo Pablo lo necesitó. Esto nos invita a reflexionar sobre las “posiciones” que cada uno puede asumir en distintos momentos de la vida, y cómo Dios está por encima de ellas. El motivo de la separación está registrado en el libro de los Hechos. Marcos había abandonado la obra en un viaje anterior, y eso generó desconfianza en Pablo. La Escritura dice: “Pero a Pablo no le parecía bien llevar consigo al que se había apartado de ellos desde Panfilia, y no había ido con ellos a la obra” (Hechos 15:38). Para Pablo, la obra era seria, y alguien que había retrocedido no parecía confiable para continuar. Por otro lado, Bernabé veía las cosas de manera distinta. Él ...